viernes, 3 de octubre de 2014

Animaciones que rezuman creatividad




No creo ser el único que odie al Correcaminos, a Speedy González, a Piolín y a Jerry, y que siempre haya deseado que el Coyote, Silvestre y Tom algún día los pescaran para hacérselas pagar todas juntas. Me parece que muchos de los animadores de Warner Bros. y similares deben haber estado sacando sus tendencias sociópatas en sus dibujos, porque justo acabo de ver un capítulo de Tom y Jerry donde entre el ratón y un canario, le hacen creer a Tom que le dan un balazo en el corazón, por lo que Tom se desmaya del susto y de hecho parece que está muerto. ¿La reacción? Jerry y el canario se ponen a bailar al lado de su ‘cadáver’. Qué bestia. 

Itchy y Scratchy, de los Simpsons, que empezaron como parodia de la violencia de las caricaturas que ha existido desde siempre, se transformaron en violencia en sí misma; los capítulos de los que hablo son de los 50s, y ya antes hablé de escenas tenebrosas en caricaturas desde los 30s a los 60s.

Pero hoy quiero hablar de los genios, no de los sicópatas, aunque seguramente hay traslape. Las caricaturas clásicas fueron pioneras en todo tipo de exploraciones, no sólo de humor sino de representación. Por ejemplo, Porky in Wackyland (1938) lleva al cerdito a una búsqueda del “último pájaro Dodo” a través de paisajes surrealistas inspirados en Dalí:


y conociendo un personaje estrambótico tras otro, como el hombre de tres cabezas que se la pasan cacheteándose y picándose los ojos uno al otro. De hecho, este episodio le ganó por 60 años a CatDog:


Ese episodio de Porky, según me entero, está en el número 8 de “las mejores animaciones de la historia”, elegidas por ilustradores y animadores. Y sí, se lo merece, pero ya que me pongo a ver la lista veo que estoy en desacuerdo con el número 1, que sí es buenísima: What’s Opera, Doc?  (1957), que es un episodio donde Bugs Bunny y Elmer se persiguen como siempre, pero usando partes de óperas famosas.


Al parecer es una obra maestra y tal y cual, pero la verdad yo prefiero Bugs Bonnets, un episodio del año anterior (del mismo animador) y que es simplemente magistral: los mismos dos personajes se la pasan cambiando de personalidad cada 10 segundos cuando un camión con sombreros abre sus puertas por accidente y sus contenidos les van cayendo en la cabeza:

"Te lo adevertí, Morelli...no invadas mi territorio. Tendrás que pagar tributo."

En el puesto número 2 de la lista, está Duck Amuck (1953), un episodio del Pato Lucas que no le pondría ningún pero si estuviera en primer lugar. Es de nuevo del mismo director, Chuck Jones - que es como el Einstein de las animaciones - con una historia de Michael Maltese y en este corto muestran su lado oscuro y se ponen “meta”, con un dibujante sádico que atormenta al Pato Lucas con su tinta:


quitándole la voz…


convirtiéndolo en una quimera extraña…


y hasta amenazando con borrarlo por completo.


Es una meditación oscura, y realmente es una obra maestra.


Pero mis lectores que más me conocen seguramente saben que voy a despotricar contra esa lista porque no incluye NI UN SOLO episodio de la Pantera Rosa, que ya sabemos que está más allá del bien y del mal. ¿Cómo no incluir Psychedelic Pink (1968), un despliegue virtuoso de alucinaciones ácidas donde la Pantera recorre una librería en la que las letras se convierten en ametralladoras, los pensamientos en focos, y hay máquinas de luces que te encienden el cigarrillo?  Blasfemia.


Para un capítulo menos conocido pero igual de surrealista, busque el lector Sherlock Pink (1976), que aunque ya no es de la época clásica no deja de ser magnífico, y donde la Pantera persigue a un ladrón de pasteles hasta una mansión imposible, en donde las escaleras desafían la gravedad y las luces se convierten en burbujas:




VIDEO DEL DÍA

Voy a dejar un video de Tom y Jerry, que aunque no son santo de mi devoción, el episodio de Designs on Jerry (1953) es simplemente fantástico por su combinación imaginativa de lo “real” con la súbita vida que toman los dibujos de Tom, tratando de crear una de sus trampas para ratón estilo RubeGoldberg:



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