lunes, 28 de julio de 2014

Poseídos: por demonios, fantasmas, aliens, computadoras y amigos engorrosos

Via Alyssa Goonight, Séance Berlin 1930s


Esta noche el círculo se reúne de nuevo,
¿quién será el primero que entre en trance?
Nadie aquí siente la lluvia:
esta noche un espíritu se manifiesta.

A medida que se aproxima la Hora de las Brujas
los siete presentes se toman de las manos.
Creen conocer al espíritu invocado…
¡Contacto! Y la mesa comienza a temblar.

El tiempo se detiene en esta peligrosa reunión:
No saben que están buscando la muerte.

Esta noche el círculo se ha disuelto para siempre:
siete cuerpos sin vida dentro de un trance.
Nadie aquí siente de la lluvia:
esta noche siete almas llegan al infierno.

El tiempo se detuvo, la reunión ha acabado:
están comenzando su viaje.

Sin saber que juegan con poderes infernales
hay quién pierde el camino.
Hay quién pierde la razón.


El tema de la Posesión - el adueñarse de la voluntad de otro - es quizá de los temas fantásticos más viejos y duraderos.  Desde demonios y vampiros hasta brujos e hipnotistas, todos pueden hacer hechizos que se apoderan de la voluntad de sus víctimas para sus propios propósitos. Es un tema fascinante y por ejemplo, en el caso de los médiums como se ilustra en la letra de arriba, se dice que los espíritus pueden posesionarse solamente de ‘quienes no tienen voluntad’.  Así, más que ser algo de admirarse, es algo para causar lástima.

La letra, por cierto, aunque parezca sacada de algún cuento de Lovecraft o de Poe, es la traducción al español de una canción de black metal: A Dangerous Meeting, del grupo que fue pionero del género a principios de los 80, Mercyful Fate. Como muchos otros representantes de este estilo, usaban imagería diabólica y gótica, y tenían una imagen así:

King Diamond, via i0


Aunque del diario no parecieran más que fulanos más o menos ordinarios:

Pero en fin, que la fascinación que tenemos por el tema de la Posesión  ha dado mucha tela de dónde cortar a lo largo de la historia de la literatura y del cine, y me parece que de forma similar al tema de la inteligencia artificial y los androides, es una vía que nos permite explorar la defnición misma y los límites de lo que son la Conciencia y la Personalidad, y los extremos a los que pueden llegar, a veces sin romperse, a veces no.  ¿Qué es la Voluntad y dónde reside? ¿Cómo puede ser invadida? ¿Puede ser extinguida, aniquilada del todo, intercambiada?

Tenemos para empezar, el género de horror, que claro que ha explotado la posesión a más no poder:

En El Exorcista (1973) era literalmente un demonio del infierno inscrito dentro del marco de referencia cristiano. En Evil Dead (1981), son demonios más bien estilo paganos - como elementales - que poseen a humanos cuando éstos los perturban de su sueño. En Estigma (1999) y en El Exorcismo de Emily Rose (2005) es otra vez el uso de imágenes cristianas, pero en la primera es de hecho ¡el fantasma de un sacerdote! quien se aprovecha de una pobre chica que no la debe ni la teme, para dar un mensaje al mundo (por cierto bastante intrascendente); mientras que en la segunda se explora el moderno entendimiento que tenemos de la relación entre la sugestión y el adoctrinamiento por medio de símbolos, combinado con la manifestación de ciertas enfermedades mentales.


Luego hay un género radicalmente diferente, que le podríamos llamar Posesión Cómica, en donde las explicaciones - cuando las hay - son lo de menos, tan sólo una excusa para dar pie al tema cómico del ‘pez fuera del agua’ y la consiguiente moraleja de entender al otro:

En Freaky Friday (1976), Jodie Foster cambia de lugares con su mamá, como una forma que tiene el Universo de mostrarles a ambas las dificultades con las que tienen que lidiar diariamente, acercándolas. Heaven Can Wait (1978) tiene implicaciones un tanto extrañas, ya que los ángeles que están encargados de llevarse las almas al Cielo son una burocracia que a veces comete errores, así que tienen que regresar a un deportista que se llevan por error, poniéndolo en el cuerpo de un millonario, que obviamente quiere seguir jugando con su equipo. Pero al final de la película  (SPOILERS) su memoria se aniquila de una forma más bien deprimente, como pasa muchas veces en películas donde el protagonista viaja en el tiempo, sacrificando a veces sus memorias. ¿Y qué es la memoria si no el mismo ser?

Pero continuemos. All of Me (1984) es una de las mejores, con el fantasma de una dama rica posesionándose (a veces por completo y a veces no) de un abogado interpretado por Steve Martin, que está genial en el papel. Hay una escena en un juicio en donde el abogado ‘se duerme’ y la señora rica tiene que arreglárselas como puede, de modo que tenemos a Martin actuando como una señora de sociedad que está tratando de  actuar como hombre  y como abogado, dos cosas de las que no tiene ni idea. El resultado es memorable.

Este tipo de ‘intercambio cómico de mentes’ se ha seguido reciclando aunque rara vez produce cosas interesantes, ya que son muy formulaicas. Like Father Like Son (1987), Vice Versa (1988), el remake de Freaky Friday (2003), 13 Going on 30 (2004) y la reciente The Change-Up (2011), que es infame, son ejemplos de este género.



Por otro lado, los extraterrestres tienen una larga y venerable tradición de venir a invadir la Tierra, y usar diferentes tipos de posesión (frecuentemente asquerosos) para llevar a cabo sus nefastos planes:


Invasion of the Body Snatchers (1956 y 1978) empezó, según esto, como una alegoría del ‘Susto Comunista’ de los 50s durante el cual había un miedo generalizado - quizá exagerado -  de no saber a ciencia cierta quién era un patriota y quién un simpatizante del enemigo. Pero en la versión del 78 está mucho más del lado de los extraterrestres clásicos, que poco a poco van haciendo clones de humanos, asimilándolos a sus planes. De forma similar, en  The Thing  (1982, 2011), el alien puede cambiar su forma asimilando la del humano que va infectando, para infiltrarse entre los otros.

En The Fourth Kind (2009) se da una variación de los extraterrestres que abducen gente; en ésta toman posesión de ellos para mensajes muy ominosos, haciendo pensar que han estado controlando cosas aquí desde la época de los sumerios. Y con todo lo interesante que es la posesión extraterrestre, normalmente sus temas son la invasión y el control masivo. Hay otro género que explora el abuso de la voluntad de forma mucho más variada:


La Ciencia Ficción, por supuesto.

En Total Recall (1990) el protagonista no sabe si está actuando libremente en un sueño, o con memorias implantadas, o si esas memorias las puso él mismo cuando tenía otra personalidad. Desde luego una historia basada en los escritos del genial Phillip Dick no podría ser menos interesante.

Freejack (1992), una película que nadie vio pero donde Mick Jagger le roba cámara nada menos que a Anthony Hopkins, no tiene como tema principal la posesión mental, pero sí hay un método en el futuro por el cual la gente rica (y muy vieja) lleva cadáveres frescos del presente con una máquina del tiempo, para posesionarse de un cuerpo joven. Un caso del interesante tema de Cuerpo y Personalidad, no muy lejos del de clonación con el mismo objetivo de lograr inmortalidad física.

En Xchange (2001), hay otro futuro en donde la gente se transporta ocupando cuerpos lejanos, en vez de moverse físicamente. El concepto es muy interesante aunque la película degenera en acción genérica. Y otro concepto igualmente interesante es en Surrogates (2009), una reversión del concepto, en donde la gente tiene toda un ‘Yo’ perfecto con el que interactúa con el mundo. Aquí en realidad no se posesionan de otra voluntad, pero es un análisis que vale la pena acerca del tema de Personalidad-Cuerpo, y el tema clásico del ‘ocultarse tras la máscara’.


Hay otros géneros que también exploran la Posesión o control de la voluntad desde más perspectivas, como algunos casos del género Zombie, o las películas que tocan el tema de la ‘realidad como engaño’  (The Matrix, The Thirteenth Floor, Dark City), pero son un tema que se merece su propio post.



VIDEO DEL DIA

Con todo lo buenos que son los ejemplos citados, la mejor escena de posesión en el cine es la posesión de varios comensales, que están molestando sobremanera a los fantasmas que viven en esa casa. Me refiero, claro, a la escena de Beetlejuice: