viernes, 24 de octubre de 2014

Pásame los bombones




Seguido hablo de las muy graciosas confusiones que surgen de traducir chino al inglés, y el otro día hablé de cómo incluso hablando español a veces no sabemos lo que el otro dice, porque venimos de dos países diferentes.

Así se sorprendió un alumno michoacano cuando le dije “arrastrado” por no llevar la tarea, porque esa palabra en Monterrey significa “perezoso” pero para él significaba “rogón”. 

Cuando en mis épocas de estudiante, había en la escuela montones de alumnos foráneos, así que había que recordar que al boliviano se le decía  “socio” y al costarricense “mae”. Hubo uno de no me acuerdo qué país, quizá Panamá, al que el ubicuo “guey” de Monterrey le parecía horrible y nos pidió encarecidamente que no le dijéramos así. Cuando le preguntamos cómo quería que le dijéramos, nos dijo, “Díganme ahuevado”.  Sobra decir que POR SUPUESTO que ese se convirtió en su apodo.

El lector sin duda podrá pensar en muchos casos de estos.

En fin, que siendo profesor en China he tenido la suerte de tener alumnos de todo el país, cada cual me ha pegado alguna cosa hasta hacer de mi español una mescolanza muy extraña, usando desde el “pues” que los michoacanos usan a la menor provocación y sin ningún recato gramatical; hasta el “fieeerro” que los sinaloenses usan para decir lo que correctamente debería de ser “sooobres.”

Pero la mejor experiencia fue una vez que estábamos comiendo un grupo de latinoamericanos, por supuesto discutiendo dónde se habla mejor el español. Y no sé porqué no querían aceptar que DESDE LUEGO es en México. Pero la cosa es que no recuerdo bien cómo iba la conversación, que le dije a una chica colombiana algo acerca de comer bombones.

Ella, que por alguna razón estaba obstinada en que el español colombiano es el mejor, paró la conversación y tuvimos el siguiente diálogo:

- ¿Qué son bombones?
- Unos dulces suaves.
- No los conozco.
- Sí, esos que son blancos y rosas, para niños.
- No, ni idea.
- Umm… ¡malvaviscos!  Esa es la palabra formal.
- ¿Malva… qué??  ¡No, menos!
- Hombre, pero los tienes que conocer, son esos dulces esponjosos y chiclosos…
- ¡No sé de qué me hablas! Seguro bombón y malvavisco son palabras raras de México.
- Ah, no es posible. Son las mugres esas que en las películas los gringos ponen en un palito y los ponen al fuego.
- ¡Ahhhhhhh! Sí, pero se llaman masmelos.
- WHAT.

¿Masmelos????!!!!  ¿Así como “marshmallows” pero pronunciado en Región 4?

Jojojo   MÉXICO 1 - COLOMBIA 0.


¡Que no me digan que en Colombia hablan mejor el español! Never de limón.




VIDEO DEL DÍA

Plan 9 from Outer Space, de Ed Wood, es una película de culto. Famosa por ser “la peor película de la historia”, vale la pena simplemente por lo estrambótico de su director, que por cierto fue representado magistralmente por Johnny Depp. He aquí el corto:




lunes, 20 de octubre de 2014

Imágenes de todos los días en China. Menú Surrealista, Parte 2




Ayer me invitaron a comer unos amigos chinos. Y no puede resistir la tentación de crear la segunda parte del Menú Surrealista; porque como ya saben mis lectores, la mitad del encanto de una buena comida en China es leer las traducciones al inglés de los platillos.

Para ser sinceros, “Name Iron Coffee” suena muy bien. Podría ser un lugar donde se juntan a platicar músicos de heavy metal.


De entrada sugirieron unas patas de pato de halógeno, pero no quiero saber si más al rato me va a brillar la panza con una luz intensa, así que mejor estas las evité.




¿Market ó Juice Market? He ahí el dilema.



Para ser justos, es una descripción muy técnica del origen del fideo: desde el hecho de que la harina es seca.



Es bien sabido que a veces hay que hacer de tripas corazón. Pero ¿tripas de dinero? 



Mariscos-jaula-hijo-arroz.   Nunca un rompecabezas existencial se vio más rico. Este sí hay que probarlo.



Seda de papa caliente. Pues nomás porque es de papa, la incluimos también. Mientras la seda no incluya los gusanos, estamos bien.



¿Qué tal un arroz guisado con un hombre de incienso (camarón) (toro)? No quiero saber ni qué quisieron decir, pero también se ve buenísimo. Apúntelo.




¿Para qué decir sushi vegerariano, cuando te puedes ir a descripciones tan buenas como “Círculo verde dividido”? Lo poético ante todo.



Ah, tantas preguntas. “Papaya, Almejas y Mamá”:  ¿Son las almejas y su mamá? Eso parece muy cruel. ¿O es la mamá del cocinero la que las hace? ¿O es un platillo especial para mamás? Son estos pequeños misterios de la existencia los que la hacen maravillosa.



Bueno, esta es sólo para expertos en China. La traducción de hecho está perfecta: 心太软 significa literalmente “Un corazón tan tierno”, y es el título de una canción pop empalagosísima de Richie Ren, una cantante igual de empalagoso. Y por alguna razón le pusieron así a este postre. Supongo que traducir al “Besos de monja” al chino quedaría igual de ridículo, o a la mejor hasta sacrílego.



¡Ahhhhh ya regresamos al feeling de heavy metal con el que empezamos!  ¡BORN WITH BURNING!  Voy a poner Born to Be Wild en el iPod para acompañar este platillo. Yeeah.



Y de tomar… un té “En la región de”.  Se oye evocador y misterioso. Es más, así le voy a poner a mi próximo libro.



Wow aquí sí se pudieron metafísicos con el vino, con algo que parece un haiku escrito precisamente bajo la influencia. Pues qué mejor, para darle al bebedor idea de cómo van a exaltarse sus pensamientos después de unas copas:

   Maestro del vino
    ¿no estás borracho?
    Atardecer, aléjate y no vuelvas.






viernes, 17 de octubre de 2014

Experimentos en la calle (III): Orígenes


 

Porque claro que hay que ponerle un subtítulo atractivo a cada secuela ó precuela, así como le hace ahora Hollywood. Por cierto que “precuela” me parece una palabra que suena espantosa, y aunque ya es de uso común y está en la Wikipedia en español y hasta en Google Translate, por lo menos la RAE se resiste a aceptarla aún:


La inventaron de hecho en inglés (prequel) en 1958, pero no se hizo popular sino hasta hace muy poco con las nuevas películas de Star Wars, y algún desocupado que no quiso buscar en el diccionario sinónimos de Precedentes o Prólogo, pues nomás le puso la “-a” para acabar pronto.

Pero bueno, la cosa es que voy a hablar de los orígenes de los experimentos en la calle, y aunque ya dije que las experiencias de extraños ayudándome en Europa fueron determinantes, por supuesto no fueron las primeras. De hecho –porque fueron muchas y en un periodo muy corto de tiempo– me hicieron ponerme a pensar en la cuestión general de la ayuda desinteresaday acordarme de otras ocasiones. Y aunque muchas veces me había pasado, siempre regreso a una en particular, en Monterrey en 1990:

Mi mejor amigo y yo salimos con dos chicas. No eran intereses románticos, sino que una de ellas era amiga de una ex novia y la otra era su hermana, y cuando yo aún salía con la ex, a veces ellas dos se juntaban con nosotros, así como mi amigo y su propia novia, que ahora era su ex y…

¿Sabe qué? Eso no importa en absoluto. La cosa es que cuatro personas salimos a cenar, e íbamos todos en mi camioneta.

Cuando salimos del restaurante ya era tarde, como las 11, y al llegar a mi camioneta –que era una Ford 79 hermosa pero problemática– nos dimos cuenta de que no encendía. Algo del alternador o sabrá Dios qué cosa, pero el problema no era algo que se podía solucionar ahí mismo echándole un ‘gallito’ de gasolina al carburador o dándole unas patadas. Y para acabarla, hacía frío y estábamos en una colonia alejada de calles principales y no se veía ni un taxi. Así que las chicas nos empezaron a echar esas miradas de “¿Y BIEEEEN?” desde dentro de la camioneta.

Total que en esta situación, con el cofre de la camioneta abierto y nosotros dos discutiendo en la calle, se detuvo un coche y se bajó un niño de 19 años y nos preguntó qué pasaba. Lo vimos tan confiado que le dijimos el problema y le preguntamos si sabía de mecánica.

“Pues no, ni idea. Pero súbanse a mi carro y los llevo a sus casas.”

Esto fue en 1990, antes de la paranoia, antes del cinismo, antes de enterarnos todos los días por internet de maniáticos asesinos. Pero aún así, la oferta sonó tan descabellada –y sin siquiera preguntarnos a dónde íbamos– que le dijimos que no. Por cierto, íbamos a tres partes de la ciudad muy diatantes entre sí.

Pero él insistió e insistió hasta que nos convenció, y además porque en un cuarto de hora de estar en la calle viendo el motor y otro cuarto de hora discutiendo, no había pasado un solo taxi. Así que nos subimos con él y en el trayecto escuchamos la historia más inverosímil de lo que estaba haciendo.

Resulta que no era alguien que iba pasando por casualidad. O bueno, en realidad sí nos vio por casualidad, pero no era casualidad que anduviera en la calle a esa hora. Nos contó que a los doce años, su padre lo empezó a llevar en sus “excursiones de ayuda nocturna”: una vez al mes, ambos se ponían a dar vueltas por la ciudad desde las 10 hasta las 12 de la noche para ver si encontraban a gente en problemas, y les ofrecían la ayuda que pudieran. Cada mes sin importar si lloviera o relampagueara, salían. Y cuando cumplió 18 años su padre le permitió empezar a hacer sus propias rondas, así que podían estar de “ángeles guardianes” una vez por quincena.

Sólo recuerdo que nos quedamos tan impresionados que no sabíamos ni qué decir, ni qué preguntar, de tan chiquitos que nos hizo sentir. Mi amigo, que fue el último en bajarse porque era el que iba más lejos, le ofreció llenarle el tanque de gasolina, pero el chico rehusó. 

A veces me pregunto si hoy en día seguirá recorriendo las calles, ahora con su hijo.


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HEY: si por alguna coincidencia me estás leyendo hoy: Gracias de nuevo. Has honrado a tu padre.
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VIDEO DEL DÍA


Las películas de Wallace & Gromit ó Chicken Run son maravillas modernas usando la técnica tradicional de Stop Motion, y mis lectores más longevos ya sabrán que soy fan. Una de mis películas favoritas de ese estilo es The Year Without a Santa Claus (1974), uno de esos especiales de Navidad que pasaban antes, y que tiene dos números musicales geniales, entre el Rey del Invierno y el Rey del Verano: