miércoles, 24 de abril de 2013

Un Triunfo del Espíritu




(http://pic.women.sohu.com)

El nombre de la mujer cargando la piedra es Liao Zhi. Tiene 29 años. Es bailarina.

Esa foto fue tomada hace unos días durante los esfuerzos de ayuda a las víctimas del terremoto en Sichuan, a casi 5 años exactos de otro terremoto mucho más devastador en la misma zona. Liao Zhi estuvo ahí hace 5 años y está aquí ahora, pero en ese entonces ella fue la víctima. Cuando el desastre del 12 de mayo de 2008 destruyó varios poblados, el edificio donde ella estaba con su hija y su suegra se colapsó por completo.

La pequeña de 10 meses murió en el acto. Su suegra que le repetía que no se preocupara, que la niña ‘estaba dormida’ murió después 10 horas, y ella siguió prensada durante 16 horas más entre los escombros. Durante todo ese tiempo, su padre que había perdido a su esposa se pasó caminando entre las ruinas, sin dormir, repitiendo el nombre de su hija sin saber si estaba aún ahí, diciéndole que esperara un poco más. Los rescatistas le imploraban que se retirara a descansar, pero él nunca dejó de hablarle.

No es inmediatamente aparente, pero Liao Zhi no tiene la mitad de sus piernas. Le fueron amputadas por debajo de la rodilla para poder rescatarla.

Al poco tiempo, su marido se separó de ella.

Después de estos sucesos difícilmente concebibles, Liao pasó meses en una profunda depresión y contemplando el suicidio día tras día, aunque esto no lo confesó sino hasta mucho tiempo después para no preocupar a su padre, que se mantuvo a su lado día y noche. Junto con el personal del hospital que trataba de animarla, diciéndole que ‘debía seguir bailando’; y más tarde los voluntarios de una organización cristiana de ayuda que le consiguieron acceso a mejores prótesis y le animaron a leer la Biblia- eventualmente lograron que empezara a reconstruir si vida y a aceptar entrenar de nuevo con sus piernas artificiales.


La frase al principio de este artículo no tiene error. Liao Zhi sigue siendo bailarina:
(http://t.qq.com/huodong)

Cinco años después, junto con su maestro de danza ha desarrollado su propia ‘técnica sin pies’ y se ha hecho famosa por su ‘danza del tambor’, en la que baila y hace ritmos sobre la superficie de un tambor gigante. Se ha convertido en una figura nacionalmente reconocida por su coraje, y además de seguir bailando se dedica a organizar eventos de recaudación de fondos para diversas causas de ayuda a gente necesitada o víctima de desastres.

Hoy ha regresado al lugar en el que un terremoto de intensidad 8.0 casi acaba con su vida. Pero no pudo destruirla. Hoy ella es la más fuerte de quienes caminan ahí.
Con un bebé de una familia afectada por el temblor más reciente.


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