jueves, 14 de mayo de 2026

La manera china de hacer las cosas, Escena 2

 

Retomo el tema de la diplomacia china, esta vez con un ejemplo clásico de cómo se lidia con las desavenencias más graves en la política:

El príncipe Chong’Er había regresado y reclamado el trono y la posición de duque, después de años de exilio.

Li Sheng y Xi Rui, habiendo sido asistentes del anterior Duque Huan, temían ahora ser perseguidos por el príncipe Chong’Er, así que planearon quemar el palacio y deshacerse del nuevo soberano. El eunuco Bo Ti descubrió el plan y pidió una entrevista con Chong’Er, pero éste envió a un guardia a impedir su entrada y a decirle, “Cuando se te ordenó atacarme en la ciudad de Pu, mi padre te dio instrucciones de atacar al día siguiente, pero desconociste la orden y me atacaste el mismo día. Más tarde, cuando cazaba en compañía del jefe de la tribu Di, llegaste bajo las órdenes del Duque Hui y trataste de matarme. Tus órdenes eran de atacar después de tres días, pero esperaste sólo dos para lanzar tu ofensiva. Aunque te concedo que actuabas bajo las órdenes de tus señores, ¿cuál era tu prisa por asesinarme? ¡Más te valdría alejarte de aquí mientras puedes hacerlo!”   

El eunuco respondió, “Ya que has regresado a tu patria, pensé que entenderías cómo lidiar con las cosas. Pero si no lo haces, temo que entonces encontrarás peligros de nueva cuenta. Cuando se actúa bajo las órdenes del soberano, no hay alternativa, ésta siempre ha sido la regla. Los que lo asistimos, trabajamos para deshacernos de cualquiera que lo amenace. Los hombres de Pu, los hombres de Di - ¡qué me importaban cualquiera de ellos! Sin embargo, ahora tú mismo has asumido la posición de soberano. ¿Crees que no habrá también quiénes quieran arrebatar tu poder? El Duque Huan empleó a Guan Zhong como Primer Ministro, aún cuando en el pasado éste había disparado una flecha en contra de él. Si piensas comportarte de manera diferente al Duque Huan, entonces no te molestaré más, sino que me iré de inmediato. ¡Y habrá también muchos otros que se vayan!”  

Chong’Er consintió en darle la entrevista al eunuco, quien reportó la conspiración en su contra. Al enterarse de la situación, Chong’Er tuvo una entrevista secreta con el soberano del vecino estado de Qin. El último día del mes, el palacio fue quemado de acuerdo al plan, pero los conspiradores no lograron su objetivo. Viendo esto, huyeron a las márgenes del Río Amarillo, donde los interceptó el soberano de Qin - que se hallaba sobre aviso - y los ejecutó de inmediato.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

La manera china de hacer las cosas, Escena 1

 

Una anécdota más de la cultura china de la flexibilidad, esta vez del s. VI a.C.:

El Duque de Zheng tenía dos hijos: Zhuang y Shuduan. La madre favorecía a Shuduan, pero al final el duque heredó su trono a Zhuang, por lo que la reina y el hijo desfavorecido empezaron a conspirar para usurpar el poder. Primero, obtuvieron del nuevo duque la concesión de la ciudad de Jing y empezaron a acumular fuerzas y provisiones para más adelante rebelarse.

Zhuang estaba consciente de las intenciones de su hermano y, a pesar de las protestas de sus consejeros, le permitió irse haciendo fuerte. Shuduan se adjudicó algunos territorios fronterizos y demandó tributo de ellos, reforzó sus murallas, almacenó provisiones y armas, y equipó a sus hombres para asaltar la capital. Mientras tanto, su madre la reina le había prometido abrir las puertas de la ciudad desde dentro cuando llegara. Cuando el Duque Zhuang se enteró de la fecha para la cual estaba planeado el ataque, ordenó a sus generales que guiaran un ejército que derrotó y atrapó a Shuduan.

Tras su victoria, Zhuang arrestó a su madre en un palacio y juró, “¡No nos volveremos a ver mientras caminemos sobre la tierra!” Pero al poco tiempo se arrepintió de la severidad de su juramento, movido por su deber filial.

El asunto llegó a oídos de Ying Kaoshu, un sagaz regente, que pidió audiencia con el duque. Zhuang sirvió un banquete, y durante la comida observó que su huésped ponía con cuidado a un lado del plato todas las piezas de carne que le eran ofrecidas. Cuando le preguntó la razón de este extraño comportamiento, Ying respondió, “Su sirviente tiene una madre, que comparte todo con él. Pero la pobre nunca ha probado una carne tan deliciosa como la servida aquí. Pido permiso para llevarle una poca.” Conmovido por estas palabras, el duque suspiró profundamente, diciendo, “Por lo menos aún tienes una madre a quien honrar y servir. Pero yo no.” El duque confesó las circunstancias de su juramento y también expresó su arrepentimiento ante la resolución. Entonces, Ying le reveló su plan, “Hay una manera de salir de este dilema. Todo lo que debe hacer es cavar un túnel bajo la tierra. Así, ambos pueden bajar y encontrarse ahí. ¿Quién podría entonces decir que ha faltado a su palabra?” El duque aprobó la idea e hizo cavar un largo túnel, que lo llevaba desde su palacio hasta un palacio cercano donde había instalado a la reina. Este encuentro marcó el final del distanciamiento entre ambos.