lunes, 21 de septiembre de 2026

Jóvenes Emprendedores, Empleo e IA: APEC Nanjing

 


El 16 y 17 de septiembre de 2026 nos dimos cita en la ciudad de Nanjing para un evento de APEC con el tema de “Mejorar las Capacidades del Emprendedurismo para Lograr Empleo de Alta Calidad” y fue una gran experiencia —como todos estos foros en los que participamos representantes de las 21 economías con costa en el Pacífico— por tres grandes razones.

Lo primero por lo que estos eventos son muy agradables es porque ahí afuera en el mundo real, sin el constante caos y peleas ideológicas de las redes sociales, podemos tener a verdaderos expertos en todo tipo de temas, sentados en una mesa y discutiendo a profundidad casos reales y estrategias que podemos compartir, evaluar y ensayar en nuestros propios países.

Lo segundo es que en una misma mesa estamos con gente de EEUU, Rusia, China, Japón y Corea —que en el imaginario de internet deberían estar a cuchilladas— debatiendo y compartiendo no sólo con mucho conocimiento sino con mucha cordialidad, interés y humor.

Menciono a esos cinco grandes actores porque son tema de constante interés y constantes chismes, pero los colegas de Indonesia, Chile, Malasia, Papua Nueva Guinea, Brunei y muchos otros, aportan casos de estudio igual de relevantes en estas reuniones.

Y lo tercero es que a lo lardo de los dos días de ponencias, un tema dominó la conversación, expresada desde los puntos de vista de todos los representantes: la importancia de la aplicación de nuevas tecnologías y en especial de la inteligencia artificial (IA) en el futuro próximo de la mejora en la calidad del empleo.

Nadie habló de apocalipsis, nadie de riesgos existenciales como hemos estado vindo recientemente en las RRSS. Por supuesto, abordamos múltiples retos como la ciberseguridad, los cambios drásticos en educación, o los sesgos en contrataciónes. Hay muchos retos y bastante difíciles, como con cualquier tecnología que implica transformaciones profundas.

Pero el talante en general fue mucho más positivo: explorando las muchas formas en las que cada país está aplicando las herramientas de IA para ofrecer nuevos accesos a los jóvenes —y en especial a los jóvenes emprendedores— para diseñar, probar y evaluar sus ideas en un ambiente super dinámico.

Los números fueron elocuentes: la cantidad de jóvenes emprendedores ha crecido de forma sostenida en casi todas las economías de APEC en los últimos 10 años; y estos jóvenes, con ideas nuevas para mercados nuevos, son un ingrediente muy importante de la actividad económica.

Las tecnologías como el internet y la IA bajan la barrera de entrada a la economía, aunque aumentan el riesgo. Pero el ciclo de prueba-error-cierre se hace mucho más rápido y barato, y los jóvenes pueden intentar más cosas, incluso en paralelo.

Sin embargo, un consenso es que se requieren mucho mejores políticas públicas de apoyo, en especial:

- Más divulgación acerca de las bondades y los riesgos de las plataformas y las herramientas;

- Más desarrollo de ecosistemas en donde el joven pueda insertarse y tener comunicación con los actores relevantes (inversionistas, consejo legal, promotores, etc)

- Más involucramiento de gobiernos en el desarrollo de politicas públicas que realmente promuevan toda esta integración con mínima burocracia.

 

Después de dos días muy intensos de ponencias y mesas de discusión, un genial detalle fue que la persona que dio el discurso de cierre fue una maestra de la ceremonia del té:

Mientras su alumna realizaba la ceremonia frente a nosotros, la maestra apuntó lo necesario que es retomar el ritmo humano y atesorar el ocio.

No todo es IA para resolver problemas a hipervelocidad.

 

 

viernes, 14 de agosto de 2026

La increíble y triste historia del aguacate mexicano en China

 


China no tenía aguacate; cuando llegué aquí en el 2000 era una cosa totalmente exótica y carísima. Y luego pasaron muchas cosas muy interesantes:

Los chinos en general sabía poco ço nada de México a principios de los 2000s. Cuando yo decía que era mexicano, las referencias eran:

- la telenovela Yesenia, que se hizo muy famosa aquí a finales de los 70s, tras un esfuerzo diplomático de el presidente Echeverría

- sombrerotes y fiesta

- fútbol.

Algunos te decían, “¡ah, el presidente más alto del mundo!”.

Pero pronto China se empezó a interesar y a saber más de México, por varios motivos:

En 2001, Fox inaguró una exhibición hermosa de la cultura maya en Beijing, que luego pasó a otras ciudades; y en China se enteraron de que a cambio de eso, se envió una exhibición igualmente importante de Guerreros de Terracota a México. Esto fue noticia nacional.

Luego, todo mundo vio el Mundial de Corea-Japón en 2002, porque fue la única vez que participó China, y en los juegos era común ver a la siempre colorida y nunca discreta afición mexicana. Apartir de ahí, la marca “México” empezó a crecer con todo tipo de esfuerzos diplomáticos, comerciales y culturales. KFC por ejemplo introdujo el “burrito de pollo mexicano” que de mexicano no tenía mucho pero como digo, “México” sonó cada vez más.

 Así que los chinos empezaron a googlearnos y a enterarse de muchas cosas. Entre otras, de la maravilla que es el aguacate, que se convirtió en una mini-moda de salud pero que era muy difícil de conseguir.

Por el lado de México, en ese momento el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, estaba haciendo negociaciones con la empresa hongkonesa Hutchison, para el desarrollo de una terminal en su puerto. Y como la Sedeco de ese estado era excepcionalmente activa, decidieron acercarse a China de más formas. Entre ellas, empujaron por que se diera el acuerdo fitosanitario para poder exportar aguacate fresco a China, que se logró en 2005.

Y ahí empezó todo.

El aguacate empezó a llegar. Todavía muy caro pero cada vez más presente. La competencia era poca. Básicamente era Calavo (de California) y poco más, y la comunidad de fans de la salud sabían de la supremacía del mexicano.

Otra cosa que hizo la Sedeco de Michoacán fue impulsar un programa para enviar a jóvenes profesionistas mexicanos  para estudiar en China. En este programa (2005-2011), que tuve el honor de dirigir, había un montón de actividades y una que era recurrente era participar cada año en SIAL, la expo de alimentos más grande de China. Aquí, por supuesto que una de las cosas imprescindibles era promover el aguacate.

Otro factor muy curioso que disparó su popularidad fue la famosa “Avocado Lady”: una china emprendedora de Shanghai que en 2005 abrió una tienda de malteadas de aguacate deliciosas, y que ella sola tuvo más impacto en el mercado local que toda la promoción mexicana puesta junta.

El aguacate despegó, indiscutiblemente. Los restaurantes japoneses e internacionales de alta gama lo incluyeron; apareció en mercados chinos y no sólo en cadenas extranjeras; y lo más importante: grandes cadenas chinas de alimentos empezaron a hacer bebidas, yogures y otros productos lácteos.  Además que tiene dos nombres en chino que son extraordinariamente atractivos: "Fruta Mantequilla" y el muy gráfico "Pera Cocodrilo".

Luego pasó lo malo.

Para 2010 la demanda creció muchísimo y entraron otros productores: Perú, Chile, Australia, Kenia y más. El aguacate mexicano es estacional y estos países empezaron a cubrir los gaps; con aguacates no de la super calidad de los mexicanos pero con precios muy competitivos.

Los productores mexicanos se empezaron a desanimar por la competencia de precio, además de afrontar otros problemas locales. Las exportaciones pasaron de 20 millones de dólares en 2017, a menos de un millón en 2025.

Por años, de hecho desde 2006, les rogué a los productores mexicanos (APEAM) que consideraran la “big picture”: que no se enfocaran sólo en el producto fresco sino que desarrollaran productos de alto valor agregaado, para un mercado gigante y en plena explosión. En China empezaron a buscar al aguacate en aceite comestible, en pasta para la industria alimentaria, en concentrado para las industrias farmacéutica, cosmética y de forraje, y un largo etcétera. 

Los productores mexicanos no me hiceron caso.

Estados Unidos, Italia, España, Australia y otros países sí vieron esa oportunidad. Y ahora mismo son los dueños del mercado de productos derivados del aguacate.

El mercado está aún lejos de estar saturado: el tamaño es apenas de 800 millones de dólares, y hay empresas chinas y productores de aguacate en las regiones sureñas de Yunnan y Cantón, que buscan asociarse con mexicanos para atacar y desarrollar juntos este mercado.

Se necesita visión e inversión. ¿Habrá quiénes quieran explorar?

 

 

sábado, 8 de agosto de 2026

Cancelando lo Woke



Los lenguajes son así. Las palabras, de forma natural, cambian con el tiempo, sus usos se modifican y un término puede ampliarse, suplir a otro, o llegar a significar lo opuesto de lo que era en un principio.

Un ejemplo divertido en español es Bizarro, que originalmente significa Valiente (“un caballero de honor y bizarría”) pero que con el tiempo, y por influencia del inglés, pasó a significar “grotesco”, donde sí significa eso.

Un ejemplo muy local es en Monterrey, donde en los 40s la palabra “guey” era altamente ofensiva, mientras que “cabrón” no es que fuera docta, pero era algo mucho más ligero. Por el uso sutil que es natural, pasaron a lo opuesto: aunque ambos son muy informales, la primera pasó a ser mucho más liviana que la segunda, y hay mucha gente que prácticamente la usa como sufijo universal ("claro, wey").

También hay cosas que cambian por el empuje de actores “con poder”, digamos. En el español, de nuevo, hace siglos las formas “fuiste” y “fuistes” eran aceptables, pero hubo un momento en el que varios “estudiosos” se reunieron para elaborar reglas gramaticales y usos estandarizados, y decidieron que lo correcto era la primera opción y lo incorrecto la segunda.

Lo que vamos a ver es un fenómeno relacionado con la segunda opción.

Woke

“Woke” es un término en inglés que se originió en la comunidad negra de EEUU en los 60s, y está relacionado con la justicia social. Su significado literal es “despierto” ó “atento”, y “be woke” es “estar atento a” ó “estar consciente de”.

¿De qué?

Pues de las injusticias sociales estructurales y de sus manifestaciones. Por ejemplo cómo gente negra batalla mucho más para ser aceptada como inquilino en ciertas zonas, cómo sus interacciones con la policía tienden a ser más peligrosas aún sin motivo aparente, cómo se da la discriminación en educación y empleo, etc. Recordemos que la primera niña negra que asistió a una escuela “blanca” fue en 1960, y hubo protestas que casi se hicieron motines.

En fin, que el término en los 70s y 80s pasó a significar ser alguien que se preocupa por estas cosas y saltó también a incluir problemas sistemáticos de otras minorías. Sin embargo era una palabra que nunca fue mainstream: la comunidad blanca y los medios no la usaban y sólo saltó a la discusión pública en 2013 con el movimiento Black Lives Matter, que surgió a raíz del enésimo asesinato impune de un joven negro (Trayvon Martin) y que creció con casos como el de Eric Garner (2014) y George Floyd (2020). La palabra woke de hecho entró al Diccionario Oxford en 2017 con la definición “alert to racial or social discrimination or injustice”.

¿Cómo cambió?

Así que woke (la palabra) se empezó a hacer popular tras décadas de existencia, pero bastaron sólo un par de años para que fuera cambiada en lo opuesto de su significado, y transformada en arma, burla e insulto hacia quienes aspiran a esos valores de tolerancia e inclusión. ¿Quién lo hizo?

Fue primero en Inglaterra en 2019, con comentaristas conservadores como Laurence Fox y Toby Young, quienes empezaron a usar el término de forma burlona. Achacándole tanto problemas reales -como la laxitud en políticas de contratación e inclusión (Affirmative Action/DEI)- como exageraciones inexistentes y argumentos falaces, y lo empezaron a denigrar como antes se hizo con el término “corrección política”. Sus colegas en EEUU, principalmente en la cadena Fox, saltaron con gusto en el vagón, y para 2020 se estableció esta nueva acepción, que brincó de inmediato al español tanto en su forma original, como con traducciones de otros sinónimos que salieron (snowflake/copo de nieve) y versiones locales como “generación de cristal”, que es más específica y generacional.

Cómo sigue cambiando

Al día de hoy, en español se usa woke de forma totalmente arbitraria, y mucha gente la usa para referirse a cualquier cosa que no le gusta, desde decisiones de casting en una película hasta decisiones editoriales, políticas de promoción de la diversidad y un largo y revuleto etcétera.

En la anglósfera, woke se ha convertido de forma frecuente en una palabra-código (codeword/ whistle call) de gente racista que no lo quiere expresar muy abiertamente.

De modo que en un montón de problemas sociales altamente complejos, como política migratoria, política de inclusión, derechos de minorías y cosas así, mucha gente opta por burlarse asignando sin más la palabra woke en vez de integrarse a las discusiones, que claro, son difíciles y presentan muchas complejidades y dilemas tanto económicos como sociales.

“Cancelar”

Finalmente y como colofón, la palabra Cancelar también ha entrado al vocabulario en años recientes, de forma parecida a woke: en este caso como hipérbole o exageración mal usada, usualmente por personas que quieres hacerse los ofendidos o víctimas.

Como dice Norman Finkelstein, hace tiempo, el racismo era una cosa que podía verse y medirse, con cosas como tu dificultad para acceder a cierto tipo de vivienda ó educación. El usar la palabra “cancelación”, ya no en el tema racial sino en el de pensamiento, es delicado:

En su acepción correcta, significa que un grupo poderoso te impide hacer algo para castigarte por tu pensamiento y opiniones: cancela tu cuenta en redes sociales, tus cuentas de banco, te expulsa de clubes, te despide de tu trabajo. Te cancela.

Por otro lado, llamar “cancelación” a que un montón de gente te critique porque dijiste una burrada en público, es muy distinto.

Claro, no debemos confundir esto con el muy real y muy horrible problema del bullying tanto presencial como digital. Por ejemplo, si una persona sale en un video vistiéndose de forma estrafalaria y miles de personas llegan a decirle vulgaridades e improperios y decirle que mejor se suicide, eso es claramente inaceptable.

Si otra persona hace un video declarando que de hecho es buena idea volver a la práctica de la esclavitud porque existen razas inferiores, y miles de personas llegan a decirle que es un imbécil, eso se llama FAFO (fuck around, find out, algo así como "el que se lleva se aguanta").

Conclusiones

Desde luego, el problema es que rara vez vemos casos así de claros, sino que lo común es ver mezcla de todo: opiniones contrarias pero respetuosas, opiniones contrarias y muy encendidas, insultos, bullying, amenazas de muerte y hasta peor.

De modo que necesitamos en todo momento ejercitar nuestro criterio para tres cosas: (1) enfrascarnos con la idea a discusión, (2) usar con cuidado las palabras y (3) discernir las críticas constructivas de los insultos sin sentido.

Se dice fácil.