domingo, 13 de septiembre de 2020

Dos problemas urgentes: el corazón y la cabeza

 

Está dando la vuelta en redes sociales un video de un hombre que hace unos meses decía que el coronavirus no existía y que su gimnasio no iba a cerrar, invitando a todos a ir, entrenar y olvidarse de sus problemas. El hombre, José Luis Espinosa, enfermó más tarde de Covid-19 y falleció después de un mes; su esposa corrió la misma suerte.

Las redes sociales no lo están tratando bien: hay burla y un “te lo dije” que si bien no es completamente generalizado, sí está bastante extendido.

Esto no ayuda.

El hombre, sí, sufría de una ignorancia científica evidente; el tipo de ignorancia que invita la bravuconería y la despreocupación. Pero al ver el video yo lo que veo no es alguien rijoso, ni hablando con ninguna especie de dolo. Veo un hombre alegre y dicharachero, con un par de personas más, animándose y bromeando.

Se ve un gimnasio en una colonia no muy acomodada; se adivina que probablemente estuvieran pasando por problemas de clientela, como tantas otras personas. Pongo dos temas sobre la mesa:

EMPATÍA

Si hay algo que NO debemos hacer en estos momentos, es burlarnos ni de la ignorancia y mucho menos del dolor. Antes bien practiquemos la empatía, que ya antes de la pandemia buena falta nos estaba haciendo, en este momento de radicalización de pensamientos políticos a nivel global. Sí, es desesperante lidiar con gente entusiasta de las conspiraciones, pero no lo hagamos más difícil agregándole fobias ideológicas.

CIENCIA PARA TODOS

Es inverosímil que en pleno siglo 21 estemos teniendo, en Occidente, problemas tan grandes para comunicar efectivamente un peligro objetivo y medible a la población. Muchos países orientales, de diversos signos políticos, lo hicieron con inmediatez y eficiencia, y se reflejó en sus resultados. No quiero hacer una distinción Oriente-Occidente: hay también bastantes que lo han hecho bien, pero se han observado demasiadas instancias del mismo problema: lentitud de reacción, y poblaciones incrédulas, por diversas razones, ante evidencia científica.

Necesitamos hacer un mucho mejor trabajo, sensibilizando al grueso de la población, a la importancia de la ciencia y su método, aunque sea de forma muy básica.

 

QEPD este matrimonio que perdió la vida, entre muchos otros. Por una ignorancia que no es aceptable que permitamos en una sociedad moderna: ignorancia prevenible, y a cuyo destierro todos podemos contribuir un poco.

Y sobre todo: no al escarnio del dolor ajeno. Nunca.

Seamos mejores que eso.

 

   

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Para excusas, las de Felipe


Cuando estaba en la escuela, tocaba la guitarra en los espectáculos del TEC de Monterrey, y como ya he dicho, era una gozada interactuar con gente como Leonardo Daniel ó Guadalupe Pineda, artistas geniales con quienes tuve anécdotas para recordar toda la vida.
Pero para poder armar un espectáculo como Dios manda, teníamos que prepararnos bastante: no íbamos a tocar con un artista de talla nacional sonando como banda de rancho; así que los horarios de ensayos eran muy estrictos.
Pero Felipe a cada rato llegaba tarde.
Felipe era nuestro bajista, era boliviano, y estudiaba agronomía. Y a cada rato llegaba tarde. Pero tenía las mejores excusas.
Se hizo de hecho tradición el esperar a ver qué cosa maniática decía Felipe la siguiente vez que llegaba cuando ya estábamos todos ensayando la segunda pieza. Al principio nuestro director musical, el legendario Pony, le ponía la misma regañada que nos ponía a cualquiera. Pero Felipe no salía con las mismas excusas patosas de “vengo de muy lejos” o “el profe de computación alargó la clase.”
Felipe tenía las mejores excusas.
Un día, por ejemplo, nos dijo: “perdón, pero es que se me soltaron cien moscas en mi apartamento”, mientras se colgaba el bajo al hombro y encendía el ampli.
Teníamos que ensayar una pieza bastante complicada de jazz, pero por supuesto, no podíamos quedarnos sin saber qué diablos quería decir con eso, el Pony incluido.
“¿Qué dijiste? ¿Moscas??”
Resultaba que, para un experimento al día siguiente, tenía una jarra con cien moscas que por alguna razón había cerrado mal, y se le salieron todas. Así que tuvo que pasarse un buen rato cazándolas sin matarlas y metiéndolas de vuelta en la jarra.
Esa pieza de jazz nomás no salió ese día.
Así que cada vez que empezábamos a tocar sin bajista, no nos enojábamos: sabíamos que íbamos a escuchar alguna anécdota involucrando hiedra venenosa, plagas en su colchón o costales de frutas putrefactas.
Pero nunca nada superó esa vez que llegó cojeando al ensayo.
¿Y ahora qué te pasó?
— Pues que me pisó una vaca.
— Jajajaj what.
Hay maneras de que te pise una vaca, y hay maneras de que te pise una vaca. Esta debe de ser la manera más graciosa y memorable del universo.
Resulta que Felipe estaba estudiando la forma de inseminar vacas, en específico el “método rectocervical”, en el que hay que introducir el brazo por el recto del animalito. El caso es que, ocupado en ese trance, siendo inexperto y estando la vaca un poco inquieta, ésta se movió y le pisó el pie a Felipe. El pobre no podía sacar ni el brazo ni el pie de los dos lugares donde estaban atrapados.
¿Nos importó tener que quedarnos hasta entrada la noche para que saliera bien esa pieza de jazz?
Por supuesto que no. Cuándo vas a escuchar otra vez una anécdota así.

   

jueves, 27 de agosto de 2020

Maths is your friend



For Gracie Cunningham and all those who feel baffled by maths. Don’t be.

The teaching of maths is a disaster: we have such an interesting and beautiful subject —the jewel in the crown of human thought— being taught through wearisome repetition and recipes, and it just ends up intimidating most people.

What is mathematics?
There is an ancient debate that continues to this day: that of whether mathematics is invented or discovered. The arguments are interesting and in the second case, many think that "the universe is made of mathematics", and that we are simply discovering it. It is an enticing, beautiful idea, but we are not going to go into it here. For our purposes we are going to explain it from the other point of view:
Mathematics is a language, just like Spanish or French: we can confidently declare something like "I speak Spanish, English and mathematics."
The difference between maths and natural languages ​​is that the former is very strict and precise, and the latter can be vague, with many exceptions to their rules. Still, they are basically the same: a way of communicating ideas.
Maths and grammar
Let's take maths and English. Both are languages ​​that allow us to communicate ideas, and   they both have a grammar: that is, a set of rules. Those are the similarities. Now let's see the differences between them.
Maths is a language that can express ideas in a unique, simple way, and crucially: without confusion or ambiguity. English, just like any natural language, can express ideas clearly, but it can also do so in approximate, contradictory, and even in intentionally vague ways.
We construct sentences according to grammatical rules. For example: "Anna and Julia ate a fish" indicates a simple fact, but if we say "Anna ate a fish and Julia", you are either making a grammatical mistake or talking about a particularly gruesome incident.
In maths we construct equations just like we make sentences in natural language. The rules (the grammar) are simple and clear. For example:
1 + 2 = 3;
3 - 2 = 1;
3 = 3
They are all simple and “grammatically correct” maths sentences. And as with natural language, we cannot do certain things, like writing “3 2 1 = -” because then it is no longer understandable.

Mathematics and translation
So now that we know that maths is a language: what do we do with it? Well, what we do most of the time is basically translating work:
When we see a complex problem in the real world, we measure it and translate it into mathematical language, which is very reliable and easy to manipulate. Once translated to this language, we solve it there and we then use that answer to translate it back to the real situation.
Let's see an example: one of those classic riddles of recreational maths. This is the problem stated in natural language:
Jean and Grace are sisters. Jean is older than Grace. If we take Jean’s age and subtract Grace’s age, we get 6. If we take Grace’s age, multiply it by 2, and add it to Jean’s age, we get 18. How old are Jean and Grace?
So we a few several numbers that we know, and a couple that we don't. Those that we don't know, we represent by using a convention of the language of mathematics: the letters x and y. If we say that x is Jean's age, and y is Grace's age, then we can do the following:
We take the fact that “If we take Jean’s age and subtract Grace’s age, we get 6” and write it like this:
x - y = 6
then we take the fact that “If we take Grace’s age, multiply it by 2, and add it to Jean’s age, we get 18” and write it thus:
2 x y + x = 18
Looks a bit confusing, what with the use of the multiplication sign and our x, which we are looking for. So we use another of maths’ grammar rules, which always want to make things simpler, and instead of “2 x y”, we simply write 2y.
So we have these two equations:
x - y = 6
2y + x = 18
And we just do one mor thing: since in mathematics we like to put things as symmetrically as possible for clarity, we swap the places of the terms of the second equation, so that they are end up like this:
x - y = 6
x + 2y = 18
Aaand we’re done! Our English-maths translation is complete!
Our translation represents the problem in a simple and complete way, without any unnecessary elements: for example, the fact that Jean and Grace are sisters. And if we have our problem expressed in this language, we can use more of our "maths grammar" —such as addition, subtraction, multiplication or grouping together— to solve it. In this simple case, we can use two different techniques to solve: Elimination or Substitution of variables. But the point I want to make here is not on solving equations, but on the fact that many extraordinarily complex problems from the real world, can be expressed with them.

Vocabulary
If we understand maths as translation, we have understood not only the concept of almost all classical mathematics, but we can get rid of almost all our fears: learning maths is learning a language.
Of course, there are simple and complex problems. Learning to translate a problem like the one above is like learning to say “Bonjour” in French or “¿Cómo estás?” in Spanish: a basic level. In order to translate more complex problems, it is necessary to develop our vocabulary and our understanding of grammar.

Maths and poetry
The polar opposite of mathematics is poetry, because while we use mathematics to express clear and unambiguous relationships, poetry does exactly the opposite: it expresses subtle, metaphoric relations in many different levels.
For example, if we say “your eyes are like the wings of a raven” or “your eyes are like the night” it is clear that we are using a simile to imply the color black. But if we say “your eyes are like a whisper”: it is something poetically valid, but it cannot be expressed in any other way. It is something that is left to the reader's imagination.
Mathematics is not crated to express those flights of imagination and emotion, but in its own way, it can do something similar. In addition to “translating the world”, as we said before, you can also imagine with maths: when you have mastered the vocabulary and the grammar, , you can “create” new things and find new relationships between them, in the same way that imagination can create a unicorn or a dragon. A lot of modern mathematics does this: exploring infinite numbers, creating geometrical systems that you can mention but not actually visualize, or devising “monster groups” of fabulous symmetrical objects that exist in a 100 thousand dimensions.
Thus we have that maths is not as cold or remote or as intimidating as it seems: we just have to see it in the right way.
With maths we can not only translate the world into a more practical and manageable language, but we can also use them to exercise our imagination and create strange beasts and chimeras that others can paint upon, and twists around and develop further. And like the best poetry, sometimes mathematics can show us real world relationships so surprising —such as the fact that algebra and geometry are two sides of the same coin— that we cannot help but be moved by amazement and excitement.
This excitement comes from knowing that an invention of our intellect in fact can open the door to the understanding of the universe.
Maths is our jewel in the crown, let’s not let it scare us away.