martes, 2 de septiembre de 2014

Esto pasa por última, única vez


Via WebMD


Cuando hacemos siempre lo mismo y no hay nada que la mente tome para aprender, o para maravillarse, para detenerse por cualquier razón y mirar dos veces con una pequeña duda por lo menos; entonces se empieza a ver una sucesión de hechos con cada vez menos sentido intrínseco, o se empieza a sentir que hay menos razones para atribuirle significado a esas cosas que se nos presentan, se sienten menos ganas de descifrarlas, de re-imaginarlas, de jugar con ellas. Y al no hacer nada por poner conciencia en las cosas da la impresión de que el tiempo se va cada vez más rápido. Pero cuidado porque ahí surgen dos aparentes paradojas: las horas pueden sentirse lentas y pesadas, con esa pesadez del tedio y del desgano, pero al final del día y de la semana y del mes reaccionamos brevemente para decir ¿a dónde se fue todo ese tiempo? Una breve, desagradable sorpresa que golpea la boca del estómago y luego se aleja a la sombra, a esconderse de nuevo para que no vaya a ser reconocida, y así pueda seguir vegetando. La otra contradicción que no lo es, se reconoce al ver que asentados en la molicie o en actividad frenética, nada cambia: pues el hastío no proviene del desuso o el cansancio de las extremidades, sino del no poder HALLAR. 

¿Hallar qué? Algo, cualquier cosa, todo. Somos seres que buscamos, monos curiosos que anhelamos tomar algo y nombrarlo y cambiarlo de lugar, ordenarlo de forma diferente, pintarlo, esconderlo. No siempre es necesario poseerlo, pero sí usarlo, destruirlo; compartirlo y reír o aullar de rabia al perderlo. Buscar y hallar o no; la búsqueda impulsa, la curiosidad y el humor, la experiencia que se acrecenta y que se perpetúa en otros. 

Buscar Verdad y hallar Sentido: eso ser humano, detenerse en medio del caos ó despertar en mitad de la languidez. En un niño no existe el hastío porque todo es nuevo, todo es exploración, y entonces todo es maravilla, nada es prohibido, nada es malévolo ni ideal aún. Cada cosa que pasa, pasa por única y última vez. Esto es tan estúpidamente cierto, es tan claro y ha sido tantas veces repetido - en altas filosofías y en grafittis de internet - que todos lo olvidamos, o lo recordamos por segundos antes de decir “¡Muy Cierto!” y volver a olvidarlo de inmediato, y vivimos nuestras vidas de la misma forma que alguien que se sabe inmortal, desperdiciando minuciosamente cada minuto sin saborear realmente el vino que pasa por nuestras bocas ni las lágrimas al despedirnos. 

Por única, última vez hoy me despedí de alguien, aunque quizá mañana vuelva a encontrarla. Sólo hoy caminé por el parque viendo esos pájaros que nunca volverán a volar así a mi alrededor, y únicamente hoy podré escribir estas palabras sintiendo lo que hoy siento.  Sí, probablemente vuelva a ver a esa persona, y a caminar por el parque entre pájaros y a venir a aporrear las teclas a la computadora. Pero esos serán vinos de otras cosechas, con diferentes tonos y aromas. Y también me quiero detener - por cualquier razón - a aspirarlos y saborearlos lentamente.





VIDEO DEL DÍA


BALANCE, realización de los hermanos (gemelos) Christoph y Wolfgang Lauenstein, fue el cortometraje animado que ganó el Oscar en 1989. Sin palabras, muestra magistralmente una situación de precario balance, de debilidad humana y de sus consecuencias.





2 comentarios:

  1. Los niños berrean cuando se los saca de los columpios donde han estado jugando y no quieren ir a casa. No hay manera de convencerles aunque se les diga que mañana podrán volver. Sencillamente porque ellos no tienen el concepto del tiempo. Ese momento de sus juegos es único, hoy y ahora.

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