martes, 16 de abril de 2019

¡Falso de toda falsedad!


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“Falso de toda falsedad” es una frase correcta.

Pero es un calificador, no un enfatizador; y tampoco implica una doble negación, como podría parecer. El problema y la confusión radican en cómo ha llegado a escribirse, y para dilucidar este misterio, tenemos primero que abordar una trascendente pregunta relacionada:

  ¿Cuánto dura un santiamén?

Un santiamén, me dirán, impíos, que dura muy poco, que dura sólo un instante, y que no hay más que decir del tema.

Pero si entre ustedes hay alguien, devoto como yo (y en especial de San Quilmas Petatero), de inmediato tendrá en la mente todas las veces que, ante una situación espeluznante, se ha persignado rápidamente para alejar cualquier demoníaca influencia. ¿Cómo se persigna uno? Pues “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.”

Ahora bien, en una situación terrorífica igual no podemos darnos el lujo ni tenemos la presencia de ánimo de hacer las pausas prescritas en esa oración. Se nos olvidan las comas, vamos. Y por un bien conocido proceso lingüístico de simplificación de sonidos, llegamos a la conocida contracción que proviene del final de la oración: “... delespíritusantiamén.”

Ese es el lapso de tiempo que dura un santiamén. Nadie lo ha expresado aún en femtosegundos, pero espero que algún científico emprendedor tome la asignatura pronto.

El mismo fenómeno de contracción se aplica a nuestra frase en cuestión, en donde una “Y” que era un conectivo en el original, se dejó de lado para fundirse con la “O” final de “falso”. Esto es, que la frase primigenia era “falso y de toda falsedad”.

Y como todo en este mundo tiene que ver con la poesía, esa frase es otra simplificación, de las que frecuentemente vemos en sonetos en donde cantamos nuestros amores y en donde omitimos palabras implicadas que son fácilmente entendibles. En este caso, la palabra sobreentendida es un “ES” al principio. O seáse:

  “es falso y de toda falsedad”

De modo que aquí tenemos el porqué esta frase no es un enfatizador al modo de “falso, completamente falso”.

De hecho, aquí vemos dos usos distintos de la palabra falso, que es lo que nos conduce a la otra confusión, la de pensar que existe un doble negativo:

- el primer FALSO está usado en su significado común: NO VERDADERO.

- el segundo, FALSEDAD, se usa en su acepción de IMPOSTURA ó ENGAÑO. Actuar con falsedad.

Afirmar algo falso, no es lo mismo que actuar con falsedad. Veamos dos ejemplos:

Pongamos soy una persona completamente ignorante (en sentido descriptivo, no peyorativo) y alguien me dice que las vacunas provocan autismo y que es mejor la homeopatía. Con esta información recién adquirida, voy más adelante y la repito. Si la persona que me escucha sabe del tema, me dirá: lo que afirmas es falso. Y si tiene paciencia, me sacará de mi error. Pero en esta instancia no estoy actuando con falsedad.

Si, por otro lado, yo afirmo que las vacunas causan autismo y es mejor la homeopatía, y al mismo tiempo sé del tema y tengo un negocio de homeopatía, entonces estoy actuando con falsedad. Estoy afirmando algo falso a sabiendas.

Después de todo esto, vemos que la frase “es de toda falsedad” significa, dicho en una forma florida, que estoy diciendo mentiras: que estoy actuando con doblez.

De modo que ahí lo tenemos: FALSO DE TODA FALSEDAD es una contracción de una frase más larga y más matizada, que quiere decir:

  "Lo que afirmas es falso, y es de toda falsedad afirmarlo".

O sea: lo que dices no sólo no es verdad, sino que estás actuando de mala fe al afirmarlo, porque sabes que es falso.

QED.

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