martes, 11 de febrero de 2020

Coronavirus: Feb. 11, 2020


Por favor vea esa gráfica de arriba con detenimiento, estimado lector. La línea azul representa la evolución de la epidemia de SARS en 2003, que fue una alerta sanitaria global; la línea amarilla representa la evolución hasta el momento de la epidemia del coronavirus de Wuhan.
El SARS registró alrededor de 6000 casos en 160 días, el coronavirus ha registrado 7 veces más (42,000) en 40. Esto es, 28 veces peor, y eso sin contar que está siendo contenido por la mayor operación de cerco sanitario de la historia. Algunos, sin embargo, quieren pensar que es peor todavía. Veamos los números y las tendencias disponibles.

CICLO DE EPIDEMIAS
Las epidemias siguen un ciclo de 4 fases: en la primera apenas se reconoce y es difícil de distinguir de otras enfermedades parecidas, aquí los casos, al no ser reconocidos de inmediato o ser confundidos con otros, se reportan de manera muy lenta. Esta fase duró casi dos meses con el SARS y por lo menos 2 semanas con el coronavirus.
En la segunda fase, la enfermedad se identifica y los casos son corroborados más rápidamente; esto lleva a fase explosiva de aumento de casos. En el SARS duró 30 días, ahora mismo llevamos casi 20.
La tercera fase es cuando finalmente las medidas (preventivas y de tratamiento) surten efecto y los casos nuevos ya no aumentan sino muy moderadamente, esto lleva a la estabilización (la “meseta” de la curva) en la que las personas son tratadas hasta completar su convalecencia. Esto depende de la evolución de cada enfermedad; en el SARS duró más de 2 meses; en nuestro caso aún no llegamos a esa etapa y los datos disponibles muestran periodos de convalecencia tan cortos como 6 días y tan largos como 23.
La última etapa es el declive de enfermos y la desaparición de nuevos casos reportados.

LOS NÚMEROS Y LAS TENDENCIAS
Hasta ahora el comportamiento de las cifras oficiales se han comportado más o menos de acuerdo a la forma esperada, dadas las características de este virus: su factor de contagio (alrededor de 2.5), su periodo de incubación asintomático (3-14 días) y la dispersión de viajeros en fechas de vacaciones, que ocasionó su diseminación en todo el país. Esta gráfica muestra la correlación directa entre viajes desde Wuhan, la zona cero, y la incidencia de casos en las demás provincias:



En esta gráfica se aprecia la evolución del número de casos por provincia, en donde, al haber menos explosividad y no saturación de los servicios médicos, los números, más fluctuantes al principio, tienden a estabilizarse pronto:

Recordemos que la tasa de mortalidad, se dispara en las zonas originales debido a que la explosión de casos tiende a saturar y sobrepasar las capacidades instaladas de los sistemas de salud: una ciudad con un sistema hospitalario con 1000 camas que súbitamente recibe a 5000 pacientes, colapsa y al no poder atender a los pacientes, hace que una enfermedad con tasa de mortalidad de 1% suba a 5% o más. Esta gráfica compara la mortalidad en Hubei (la zona cero, en azul), con la del resto del país, que ha sido consistentemente muchísimo menor y menos fluctuante:


Aquí se puede apreciar también el contraste entre la explosividad de casos en Hubei (rojo) y el resto del país (azul):



CRÍTICAS A LOS NÚMEROS
Se han realizado muchas críticas a las cifras oficiales, algunas con bases sólidas y otras rayando en teorías conspiratorias.
Primero que nada, es muy probable que las cifras tengan errores por defult, especialmente en los casos confirmados. Esto se puede deber a:
- casos mal diagnosticados,
- personas lejos de las ciudades y de centros de salud,
- personas enfermas pero que no saben de la gravedad de la epidemia,
- personas enfermas que reaccionan positivamente y no se sienten mal,
- personas en pánico que no quieren ir al hospital,
- personas de hecho huyendo de las revisiones impuestas, y
- errores humanos al momento del registro debido a negligencia, saturación y otras causas.

Todas estas causas son de esperarse en la zona cero de infección y no podemos sino elucubrar acerca del tamaño del error inducido, que sin embargo es difícil pensar que pudiera exceder un 15 ó 20%, dadas las dimensiones de la campaña de contención sanitaria. Los datos reportados en el resto de las provincias son consistentes con las toneladas de información cruzada que se han recopilado via análisis de Big Data (como la gráfica circular de viajes vs. infecciones de arriba), y es difícil que pudiese haber un error sistemático en los reportes de todos los hospitales del país. Si hay una incidencia de errores o incluso manipulación más alta, debería de concentrarse en Hubei.

Virus mágico
Hace un par de días una persona en pánico se preguntaba por qué la tasa de mortalidad “mágicamente se mantenía en 2.1%” y que esto era indicación segura de manipulación de datos. La respuesta es sencilla y se aprecia en la gráfica de arriba: al principio, con pocos datos, la tasa sube o baja de forma abrupta, pero a medida que se recaban más datos y que las medidas sanitarias toman efecto, se tiende a llegar a un número. Aún así, el 2.1% no es una tasa de mortalidad exacta, porque mezcla la alta mortalidad de Hubei, debida a desabasto, con la del resto del país, en condiciones más ideales. Una vez que pase la crisis, la tasa de mortalidad del coronavirus probablemente se definirá hacia abajo; esto es, en condiciones en que el paciente puede ser tratado y no en condiciones de desabasto extremo.

Cambio de conteo
Otra crítica en las últimas 24 horas es a un cambio en la manera de contabilizar los casos confirmados, eliminando a varias personas asintomáticas. Esto se ha manejado como una forma de maquillar las cifras haciendo parecer menos los casos corroborados. La noticia es parcialmente cierta: lo que se ha hecho es cambiar el modelo de diagnóstico, de solamente usar la “cajita de pruebas” como se ha dado a conocer, por una combinación de ese test estándar, rayos X y otras pruebas, para poder tener mayor seguridad y no mantener a tantas personas en status indefinido. El resultado se ha visto en una disminución de más de 5000 casos que estaban en sospecha y por consiguiente una liberación de recursos médicos y humanos para atender a los casos más graves.
Respecto a la disminución o “maquillaje” de las cifras de casos corroborados, me di a la tarea de monitorearlos hoy hora por hora y en efecto hubo una variación después de cambiar el método:


En la mañana se registraban 42,798 casos confirmados, que disminuyeron a 42,744 poco después de las 18:00; esto es, una variación de 0.12%, lo que no parece muy significativo, aunque habrá que seguir observando los números y cómo se comportan respecto a los casos en sospecha.


CONTROL DE PÁNICO
En un evento de esta magnitud, controlar el pánico es tan importante como controlar la enfermedad misma. Ayer fue publicada esta gráfica en donde se representan los casos corroborados (rojo) comparados con “casos en monitoreo” de casi 180 mil, y población potencialmente infectada (azul), cerca de 250 mil. Hoy no se publicó de nuevo, pero nos da una idea de la magnitud de la tarea que aún queda, incluso si ya hemos pasado la máxima velocidad de dispersión del virus.
Las imágenes dramáticas que se han filtrado en las redes y que causan conmoción incluyen gente siendo llevada a ambulancias a la fuerza, gente siendo confinada en sus edificios y escenas terribles de salas de emergencia saturadas. Todas estas imágenes provienen de la zona cero de Hubei, y muchas de ellas de las 16 ciudades cerradas y de pueblos más pequeños. Las imágenes son fuertes y ciertas, pero además son usadas para dar la impresión de que esto es lo que ocurre sistemáticamente, cuando con toda seguridad son los casos excepcionales. Este tipo de escenas, si bien menos dramáticas, las hemos visto antes en 2003 (SARS) y 2013 (gripe aviar), así como con extranjeros en 2009 (fiebre porcina). Esta vez se han exacerbado por el pánico y la ignorancia.
Por ejemplo: se han registrado casos en que personas positivamente identificadas como infectadas, huyen y de hecho permanecen sin poder ser encontradas por días, yendo incluso de un pueblo a otro e infectado a más personas sanas. En algunos casos, se han identificado a algunos “super-portadores”, que significa una persona que resiste el virus y puede infectar más de 20 personas. Dada la seriedad del evento, no es de extrañar que se tome medidas drásticas para limitar estos casos al máximo.

Mentiras sistemáticas
Dicho todo lo anterior, es sabido que el gobierno chino es muy sensible para la difusión de datos sensibles y que en 2003 se manejó con mucha lentitud y opacidad, lo que le valió justas críticas a nivel internacional. En EEUU el senador estadounidense Tom Cotton ha expresado que cree que China ocultó información al principio de la infección; hace un par de días supimos que el Dr. Li Wenliang, uno de los primeros en dar la alarma en China, fue reprendido por la policía local, y además hay una gran cantidad de especulaciones desde razonables hasta febriles (pedir a la corte permiso para decenas de miles de eutanasias es lo más infame que he visto) haciendo las rondas en la red.
Es probable que las cifras absolutas tengan sesgos, pero es poco probable que las tendencias en general lo hagan; sobre todo observando aquí mismo la evolución de las políticas de cuarentena, que se endurecieron de forma drástica entre el 29 de enero y el 7 de febrero, y que ahora mismo están empezando a relajarse. No es fácilmente concebible que si aún faltara mucho para llegar al pico de velocidad de dispersión, el gobierno central y los gobiernos locales estén ya haciendo una programación escalonada de reapertura de oficinas y fábricas.

Un dato que he escuchado repetir es que habemos en China “250 millones de personas en cuarentena.” Yo diría que eso es falso; yo diría que somos más de mil millones. El gobierno chino en efecto cerró más de 16 ciudades en Hubei y también en Sichuan, sumando más de 50 millones de personas. Pero en todo el resto del país, prácticamente toda la población nos hemos sometido voluntariamente a quedarnos en nuestras casas saliendo lo mínimo necesario: esperando con paciencia, siguiendo las noticias, revisando las regulaciones diarias. Muchos salimos a pasear un poco a los jardines de los complejos habitacionales, pero regresamos pronto y oramos por la gente y por el personal médico de las zonas más afectadas. Muchos hacemos colectas, traemos insumos médicos de nuestros países, nos mantenemos en contacto con el celular y nos damos ánimos. Que pase pronto. Que sea controlada pronto. Y que en el resto del mundo, que ha tenido varias semanas de gracia para preparase y estar alerta, no tenga que pasar lo que ha pasado aquí.


   

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