lunes, 17 de enero de 2022

¿Cómo canta un gallo? y... ¿a qué sabe el pescado?


Cada idioma tiene sus particularidades, tanto fonéticas como ideológicas, que hacen que algunas cosas sean muy difíciles —y a veces imposibles— de traducir, pero al mismo tiempo ahí está el sabor de la variedad; el que nos fuerza a entender la cultura para poder entender una palabra.

 

Sonidos

En la parte fonética, tenemos el hecho de que, como cada idioma tiene un rango de sonidos muy propio, y algunos de ellos no existen en otros idiomas, nuestros oídos se van haciendo a la idea de que nuestros sonidos son la manera más natural de interpretar el mundo, y nos sorprende mucho cuando escuchamos otras formas que son igualmente válidas.

Esto es muy gracioso de ver en las onomatopeyas.

Por ejemplo, el sonido que hace el gallo al cantar. En español sabemos que es, por supuesto, “kikirikí”, y no nos sorprende que el italiano (chicchirichì) y el catalán lo interpreten igual (quiquiriquic), pues son lenguas muy cercanas. Más sorprendente nos puede parecer que el checo también lo diga igual: “kykyryký”; y que incluso el alemán haga un sonido muy similar: “kikeriki”.

Pero luego empezamos a explorar otros idiomas y escuchamos nuevas interpretaciones: en francés la onomatopeya es “cocorico” y en holandés, "kukeleku”, sustituyendo el sonido de la “i” por “o” y “u”. El inglés es parecido: “cock-a-doodle-doo”, pero quizá lo más sobresaliente de esa interpretación es que usa cinco sílabas, mientras que la gran mayoría de los otros nos hemos puesto de acuerdo en que son sólo cuatro. Incluso el tagalog de Filipinas, con sus consonantes extrañas para nosotros, usa también cuatro sílabas: “tik-ti-la-ok”.

En chino la onomatopeya para el gallo es simplemente “o” :  (ō), también repetido cuatro veces (“o-ó-o-ooo”).

Siguiendo con el chino, el ladrido del perro se asemeja más al “guau” español:  (wāng), pero con terminación nasal, a diferencia del inglés, que dice “woof”. En lo que todo mundo parece estar de acuerdo es que los gatos, aquí y en China, dicen “miau”  (, miāo).

 

Palabras-actitud

Pero las onomatopeyas son meras curiosidades de traducción. Por ejemplo, algo mucho más complejo es la palabra “ahorita” que se usa en español mexicano. Es una palabra que se usa de forma contextual y que dependiendo del tono en que se diga, puede significar desde “ahora mismo” hasta “jamás”, pasando por todas las opciones temporales que están en medio.

Igual de interesante es su construcción: es un diminutivo de “ahora” que simplemente no se puede hacer en otros idiomas: en ingés no podemos decir “little now” , ó “nowish”. Igualmente, en chino tendríamos que usar una gran cantidad de frases para poderlo traducir dependiendo de lo que queremos decir. Pero curiosamente, hay dos formas chinas que en efecto son más o menos diminutivos de “esperar”: 等一等(děng yī děng) y 等等 (děng děng), aunque ambas quieren decir “espera un momento” y no tienen la infinita flexibilidad del “ahorita”.

 

¿Sabores intraducibles?

Parece extraño decir que no podemos traducir un sabor, pero así es. Tanto en Occidente como en Oriente tenemos la idea de los “cinco sabores”, pero no son equivalentes entre sí. En Occidente los cinco sabores básicos en la era moderna son: dulce, salado, agrio, amargo y umami. El sabor “umami” sustituyó al más antiguo sabor “quemado”, y es bastante reciente: fue “descubierto” en 1908 y se adoptó oficialmente en 1985. Es difícil de describir y de hecho es una palabra prestada del japonés, porque es intraducible a otros idiomas. Científicamente, el umami está hecho de glutamatos y nucleótidos, pero para que mi lector se dé idea de a qué sabe: está presente en el pescado, el tomate y los champiñones. Trate de imaginar algo en común entre ellos, y eso es umami.

Los cinco sabores tradicionales chinos son diferentes: 酸甜苦辣咸 (suān tián kǔ là xián), que indican agrio, dulce, amargo, picante y salado. El picante aquí no es sorprendente y es algo perfectamente traducible, pero hay dos sabores extra que son más esquivos.

El primero de ellos es  (xiān) y aunque algunos lo comparan con el umami, no es igual: los chinos lo usan para referirse a un sabor propio de pescados y mariscos, y no tiene la base científica del umami. Ha sido traducido como “fresco”, pero en español esa palabra aplica para una variedad muchísimo más grande de comidas, incluyendo frutas y vegetales. Es una especie de “sabor de agua” —ciertamente fresco, pero que incluye algo más sutil— que posee la comida que de ella proviene, y puede aplicarse a veces a sopas ó carnes, si se considera que comparten esa característica “marina”.

¿Suena confuso? El caracter está compuesto de dos partes: pescado y cordero (y  ) y eso indica que es un sabor fuerte (el cordero) pero que se refiere a pescados. Es la meta-lógica china en todo su esplendor.

El segundo sabor es  (má). Es una especie de sabor picante ó muy condimentado, que además también se puede traducir literalmente como “tener agujas”, lo que nos da una idea de cómo es. Está presente en la pimienta sichuanesa (花椒, huājiāo) y es parte fundamental de su cocina: se usa en los famosos platos de tofu picante, Mapo doufu (麻婆豆腐; má pó dòufu) y Mala doufu (麻辣豆腐; málà dòufǔ):

Epicurious

Pero en cuanto a la interpretación del sabor en español u otros idiomas, es prácticamente imposible: no pica como pican los chiles o los pimientos, no hiere la lengua, y no es fuerte en el mismo sentido que son fuertes la pimienta o la mostaza.

Ha sido descrita como una pimienta con sabor a madera de pino y sí, si me lo dicen a mí, que la he probado, me suena razonable la descripción, pero si usted no la ha probado, simplemente no tiene manera de imaginar ese sabor. Aunque cuidado: no vaya a morder descuidadamente una de esas bolitas de pimienta sichuanesa que flotan en su plato, porque una sensación que sí se puede describir es: que al morderla, se le adormecerá la cara como si fuera anestesia.

Todo un párrafo para tratar de traducir , y no está ni cerca.

 



lunes, 27 de diciembre de 2021

Fulgencia

 

Era sólo un pajarito. Uno de entre miles de millones que nacen y mueren cada día. Uno más.

Pero mi niña no podía parar de llorar. Porque era su pajarito. Se llamaba Fulgencia. Y mi niña la amaba.

Desde que llegó y desde que tuvimos que pasar horas con la mano en alto, con el alpistle en nuestras palmas, esperando que Fulgencia perdiera el miedo y se acercara cada vez un poco más. Que primero bajara a posarse en las ramas de las plantas que están en las macetas de la terraza, para luego poco a poco ir a robarnos una semilla y volver volando al techo a toda prisa. Desde entonces la amó.

Le dimos nombre y la llamamos por ese nombre, su nombre.

Luego perdió el miedo y el recato, y gustaba de posarse sobre nuestras cabezas, nuestros hombros, mordiéndonos suavemente una oreja, cantando y yendo y viniendo de un hombro a otro: y todo ese tiempo la amó. Porque la llamaba por su nombre, y ella lo entendía, y volaba a su mano.

De entre los miles de millones de pajaritos del mundo, ella era quien mordisqueaba nuestras plantas y quien intentaba arrancar las teclas de la computadora, y de quien sabíamos su nombre y el significado de sus cantos.

Mi niña no podía dejar de llorar al acunarla en sus manos, y extenderla sobre una almohada y abrirle sus hermosas alas blancas y celestes. “Te gustaba volar.” Sollozó mucho tiempo, viendo los ojos abiertos y acercándole una foto a su pico inmóvil para decirle, “mira, eres tú”. Y repitiendo su nombre. Su nombre.

La cubrió con una manta y se puso a escribir algo en su diario, que aún no me ha invitado a ver.

 

Todos somos uno más, uno entre miles de millones; desconocidos hasta que sabemos nuestro nombre y atisbamos nuestras vidas, e importamos. Un pajarillo de entre tantos, puede llenar así un corazón; pensamos que somos más que pajarillos, pero sin saber el nombre, ni los ojos ni la voz ni la historia, nos importamos menos y no hay memoria que permanezca.

 

Este pajarito tenía suaves plumas blancas y celestes, y tenía nombre.

 

Se llamaba Fulgencia.

  

jueves, 23 de diciembre de 2021

¿Y tú tienes estudios?

Me encanta ver películas surrealistas, absurdas y de humor retorcido. En ellas los escritores, directores y actores se dan vuelo siendo inventivos sin estar agobiados por entregar el producto blockbuster requerido contractualmente.

El danés Anders Thomas Jensen es un artista de este tipo y en 2015 escribió y dirigió la estrambótica y divertida Men & Chicken, (Mænd og Høns) con el famoso actor Mads Mikkelsen y una tropa genial de daneses.

En pocas palabras, Mads es un fulano maladaptado y barbaján, y su hermano es un filósofo taciturno y tímido: no podrían ser más diferentes. Al morir su padre, les deja un video en el que se dan cuenta de que él no era su padre biológico; en realidad los había adoptado de parte de un científico medio loco.

Intrigados, rastrean su paradero y van a dar a un hospital abandonado en medio de la nada, que ha sido convertido en una granja y en el que viven otros tres de sus medios hermanos, que son una runfla de impresentables, a cuál más loco. Lo que sigue es una serie de encuentros y desencuentros delirantes, ridículos, y plenos de humor negro... baste decir que la primera vez que se ven, se caen mal y empiezan a pelearse usando trastes de cocina y un cisne disecado. Y eso es lo menos estrafalario que pasa.

Después de la trifulca, hacen las pases y se empiezan a conocer, y he aquí que sucede un diálogo divertidísimo entre el pobre filósofo —que se la pasa en constante angustia por ser el único más o menos cuerdo del grupo— y uno de sus parientes, que lo interroga:

— ¿Y a qué te dedicas?

— Enseño filosofía y escribo libros.

— ¿De qué se tratan tus libros?

— Pues de cómo todos nosotros estamos en constante búsqueda de respuestas y de significado, ya sea que usemos para ello la religión, la ciencia, Dios...

— Deberías escribir un libro acerca de quesos.

— Eh... y tú, ¿tienes algún estudio?

— Pues una vez tuve un burro.

 

Mi lector pensará que estoy quitando contexto en el que este diálogo se podría entender mejor, pero no es el caso: el intercambio es exactamente igual de absurdo/gracioso al estar viendo la historia que al verlo aislado.

Simplemente genial.

 

  

domingo, 19 de diciembre de 2021

Coronavirus: actitud ante ómicron, caso de estudio en Zhejiang

 

La variante ómicron, clasificada como “de preocupación”, ha creado un brote tremendo de contagios en el mundo, por su alta contagiosidad. Si bien parece no ser tan agresiva como delta, el solo hecho de que se disperse tan rápido es causa de dolores de cabeza en los sistemas de salud, que están recibiendo mucha gente muy rápido.

China, aún con su muy estricto control de fronteras, identificó la variante en su territorio entre el 12 y 14 de diciembre, en mitad de un brote invernal que ha entrado con más fuerza por la frontera norte con Mongolia, de modo que las alertas se han elevado.

Veamos un interesante caso de detección y control en la Provincia de Zhejiang, una de las que más exitosas han sido en el control del coronavirus:

 

Zhejiang: 2020-2021

Zhejiang es una provincia costera en el centro-este de China, al lado de Shanghai. La provincia tiene un área de 100 mil km2 (igual a Islandia) y alberga 64 millones de habitantes.

Durante la crisis de 2020, se hizo un trabajo excepcional de control, que hizo que tan sólo hubiera alrededor de 1500 casos y una sola muerte. En los brotes subsecuentes, se sube la alerta y eso significa que se reactivan  los protocolos de códigos de salud a la entrada de edificios, y se requieren mascarillas en más lugares que lo normal, en periodos de 3 a 4 semanas.

La ciudad de Hangzhou, capital de Zhejiang y donde yo vivo, tiene 10 millones de habitantes y tan sólo había tenido 200 casos en toda la pandemia, con 0 muertes.

 

El caos de un contagiado

Sin embargo, hace 2 semanas se coló un virus, que no sabemos si fue ómicron pero fue detectado con varios días de retraso, porque la persona infectada, sabiéndose enferma, no sólo no fue a la clínica a hacerse pruebas de inmediato sino que además viajó por dos días entre Hangzhou y la vecina Shaoxing (5 millones de hab.).

Cuando finalmente se probó y se detectó positivo (y enfermo), las autoridades entraron en modo emergencia:

- el edificio donde trabaja la persona (que es donde yo también tengo mi oficina) fue cerrado y las 1600 personas que trabajamos ahí, fuimos puestas en cuarentena preventiva (14 días);

- todos los contactos primarios y secundarios, fueron minuciosamente rastreados, se les aplicó prueba PCR y también fueron puestos en distintas modalidades de cuarentena. Esto inclutó gente en las mencionadas ciudades de Hangzhou y Shaoxing, así como en otra vecina, Ningbo (8 M de hab) en donde se detectaron más casos, aunque no está claro si eran relacionados o de un cluster separado;

- se restringieron los viajes de estas tres ciudades a otros lugares, aunque con distintos criterios: algunas ciudades nos recomiendan no oficialmente no viajar por el momento, mientras que otras dicen explícitamente que entraremos en cuarentena si viajamos;

- las escuelas en las “áreas rojas” de cada ciudad, tomaron algunas precauciones extras, y pidieron a gente cuyo código hubiese cambiado de verde a naranja, que sus niños no asistieran hasta que los padres obtuvieran su PCR negativa;

- a quienes hicimos cuarentena en casa, nos enviaron a personal del CDC a hacernos una prueba a mitad de la cuarentena, y desde hace 3 días hemos salido escalonadamente a hacer la prueba PCR final. Todos los resultados se envían por SMS al celular, y actualizan automáticamente el status de nuestro código de salud.

 

Resultados: 14 días

El caso fue probablemente infectado el 4 ó 5 de diciembre y detectado hasta el día 8; los 14 días de las cuarentenas para todos, empezaron a contar a partir del día 5 y terminan hoy ó mañana.

Estos son los resultados:

- se aplicaron más de 16 millones de pruebas, con un promedio de 3 pruebas por persona

- se detectaron 471 casos positivos: Shaoxing con 366, Ningbo con 74, y Hangzhou con 31

- ahora mismo los casos activos son: Shaoxing con 25, Ningbo con 6, Hangzhou con 1

- un total de 716 mil personas fueron puestas en cuarentena

- poco más de 65 mil personas fueron puestas en cuarentena en hoteles Covid; otras 65 mil la hicimos en casa sin salir, y el resto en casa con monitoreo leve.

 

Con este susto, el total de casos de la provincia subió a 1975, y sigue habiendo una sola muerte (la del año pasado).