sábado, 5 de agosto de 2023

Otro libro sin recetas para descubrir el agua tibia

 

Las críticas al libro de primero y segundo año las pueden ver en este enlace, y las de tercero y cuarto las pueden ver en este enlace. Pasemos con el libro de quinto y sexto:

 

Primero, los aspectos positivos:

- Fomentar el estudio del entorno inmediato y relacionarlo con la historia y lo global.

- Fomentar la aceptación de diversos tipos de individuos y familias (pp. 33-35)

- Fomentar la importancia de los pueblos indígenas y sus culturas (pp. 36-38)

- Consejos de reforzamiento y tutoría en el aula (pp. 60-78)

 

Ahora, vamos por temas en orden secuencial:

 

“México, un país en proceso de emancipación”

Once páginas en la que se les explica a los maestros la historia de México. Una historia de estampitas de México, que puntualiza las “tres grandes revoluciones de nuestra historia” y deteniéndose a un milímetro de mencionar la siguiente y terminando con la frase “para qué se enseñan procesos históricos e intrahistóricos de nuestra matria”.

(pp. 12-22)

 

“Transformación democrática de la escuela”

Curiosamente, se critica duramente la respuesta del gobierno a la pandemia de Covid, desde el punto de vista de la educación.

(pp. 25-27)

Pero esta crítica evita tocar la responsabilidad del gobierno, para pasar al siguiente tema, que es decir que fue por el sistema que ya se tenía y que obvio, hay que cambiar:

 

“La tensión permanente entre prescripciones normativas, curriculares y administrativas

Lo que hay que cambiar es nada menos que el Estado: de uno “hegemónico” a uno “ampliado” (p. 30):

En las siguientes páginas se dice que los maestros deben tener flexibilidad para enseñar los temas según sus propias experiencias, lo que siempre han tenido. Pero esta idea se extrapola y se hace más radical, empezando por la crítica a la “lógica burocrática-tecnocrática” que premian “la eficiencia y la racionalidad científica”.

Esto se va poniendo cada vez más peliagudo:

Para la autoridad educativa: “Sustituir los mecanismos verticales y jerárquicos de decisión por otros que privilegien la horizontalidad, el diálogo y la deliberación en la toma de decisiones en todo el sistema educativo.”

Para los consejos técnicos escolares: “Eliminar la estructura burocrático-administrativa en donde los objetivos, las acciones, los tiempos y los productos que se solicitan a las y los docentes se establecen de principio a fin.”

Y hay más, entre cosas razonables y cosas muy vagas, pero que van sonando a una especie de “eliminación de intermediarios” que ya hemos visto antes.

(pp. 31-33)

 

“Interculturalidad crítica”

Es un extenso llamado a reconocer laimportancia de las diferentes culturas del país y a incluirlas en el sistema educativo, lo cual es muy loable pero no original. Pero en general se queda, como todo en estos libros, en generalidades descritas en el estilo ensayístico o de tesis que ya hemos visto. Cosas como que “la interculturalidad crítica se manifiesta como acción pedagógica transversal en las comunidades escolares... La escuela, consciente de esta situación [de relaciones de poder y jerarquías], asume la responsabilidad de reconocer las formas específicas como tales asimetrías se hacen presentes, y se propone la búsqueda de soluciones para superarlas”

Y sigue con:

“Para lograr lo anterior, la interculturalidad crítica se define como eje articulador de lo común en la diversidad, donde lo común se refiere a la confluencia de acciones, identidades y pensamientos diversos con el fin de construir un tejido social compartido con otras y otrxs. Todxs corresponsables y copartícipes en las acciones y decisiones necesarias, en tanto integrantes de la comunidad escolar.”

Y así continúa por varias páginas más, para decir que la diversidad es valiosa (pp. 39-43).

 

“Creación de didácticas decoloniales”

Esta es la parte central del libro, y se hace énfasis en que hay que aplicar las llamadas “epistemologías del Sur”, con pedagogías decoloniales y didácticas decoloniales.

Como siempre, además de radicalmente ideológico, todo es vago, sin ofrecer líneas de acción claras ni ejemplos prácticos, y con lenguaje rebuscado:

“las líneas que siguen no tienen otra pretensión que invitar a los docentes a pensar, repensar y construir sus propias didácticas en el marco de la reivindicación del sur global para transgredir el paradigma de imposición epistémica occidental de la sociedad globalizada actual... repensar el mundo a partir de saberes y prácticas otras que desafían los intentos de epistemicidio, linguicidio y etnocidio” (p. 44).

En general, es un llamado a liberarse de visiones puramente eurocéntricas en la educación y a reconocer que hay muchas formas de interpretar el mundo, lo que desde luego no está mal, pero pasa rápidamente a un rechazo del capitalismo y de forma más importante, de la “monocultura del saber y el rigor científico” que debe conjugarse en una ecología de saberes, con “los saberes locales y el saber indígena” (p. 48-49).

A lo largo de las siguientes páginas se expande esta idea, de forma siempre vaga, rimbombante y reiterativa, pero que puede ser interpretada de muchas formas anti-científicas:

“para decolonizar las ciencias de la educación, sea necesario situar la pedagogía y la didáctica en un contexto cultural más amplio y hacer autocrítica desde el interior del mismo proceso formativo, reconociendo a cada estudiante como el otro yo, dialogando afectivamente entre iguales y reflexionando desde una perspectiva holística e integradora. El proceso formativo decolonizante debe ser ético, respetuoso, sociable, solidario y útil. Decolonizar la educación implica formar desde saberes otros y enseñar desde didácticas otras” (p. 52).

 

“Experimentación de estrategias, técnicas e instrumentos en evaluación formativa”

La idea es que la educación deba ser flexible y en constante adecuación. Esta simple idea se expande por páginas de vaguedades, lugares comunes, lecciones históricas y críticas al pasado (pp. 55-58)

Lo siguiente es explicar el concepto de “evaluación formativa” que según esto debe ser más completa y profunda que la tradicional, y se enumeran un montón de criterios y atribuciones, necesidad de diálogos, experiencias de éxito escolar y reflexiones cognitivas, pero ningún tipo de estandarización ni normas. Todo son ideas generales, consejos para alentar a los alumnos de diversas formas, y algunas estrategias para refozar lo que se aprende, pero no modos de evaluación propiamente dichos (pp. 60-85).

 

* *

Al igual que los dos libros anteriores, éste es un ensayo o tesis acerca de educación. Contiene algunos consejos valiosos en una variedad de temas (pluralidad, estudio del entorno, estrategias de reforzamiento en el aula) pero de nuevo: no es una guía para maestros. Los consejos del libro aplican para todos los grados, no sólo 5to y 6to de primaria, y en ningún momento se hace referencia al material que se estudia.

 

 

Un libro sin recetas... porque no saben hacer recetas

 

Esta es la segunda parte del somero análisis de los “Libros sin recetas”, que son los libros guía para maestros de primaria, y aquí veo el libro de “Fase 4”, que significa los maestros que dan clase en 3ro y 4to año. La primera parte (Fase 3, primero y segundo año) la puede revisar aquí.

El libro tiene otras 90 insufribles páginas, que piadosamente se reducen a 70 si quitamos las 20 páginas de fotos de aulas de todos los estados del país.

 

Las cosas positivas son los siguientes puntos:

- Alentar a los maestros a diseñar actividades con conciencia social en sus comunidades inmediatas.

- Promover la conciencia de pluralidad en la sociedad.

- Explicar el concepto moderno de “mirada local, pensamiento global”.

- Tomar en cuenta la inclusión y tomar acciones en contra del bullying.

 

Hasta ahí bien, aunque para nuestra desgracia, como en el libro anterior, las explicaciones de estos temas son innecesariamente extensas, farragosas y sí, también teñidas de ideología política aunque un poco menos radical.

A lo largo de todo el texto, hay copiosísimas citas y referencias de filósofos, escritores y otros, desde Voltaire y Villaurrutia hasta Byung-Chul Han y um, Eva Perón. Las citas de principios de capítulos a veces vienen al caso y a veces no, y a veces pareciera que no se entienden del todo, o que pueden usarse perfectamente en contra de lo que este gobierno ha estado haciendo. Tales son los casos de “sueñan las pulgas con comprarse un perro” de   Galeano; y más aún la de “ahí donde no hay justicia es peligroso tener razón”, de Quevedo.

Pero bien, las citas es lo de menos.

Como mencioné hay cuatro puntos interesantes que se pudieran revisar de forma sencilla y con ejemplos claros, pero éste no es un libro de guía para maestros. Es al igual que el anterior, una tesis de sociología, con referencias muy especializadas y lenguaje casi impenetrable en ciertas secciones. De nueva cuenta, en ningún momento se hace referencia al material que de hecho aparecerá en los libros de los estudiantes.

Aquí la novedad es que se expande el concepto de “ecología de saberes” con tonos e imágenes más adecuados a panfletos políticos. Aquí reproduzco algunos extractos para que se den idea de cómo es el tono de todo el texto:

 

- Saberes buenos vs el sistema neoliberal:

“Que el magisterio aporte sus saberes... para contrarrestar la educación que ha dominado en México desde una perspectiva patriarcal, positivista, colonial homofóbica y racista... bajo un modelo hegemónico” (p. 23)

 

- Lenguaje barroco que no tiene nada qué hacer en una guía de tercero de primaria:

“los condicionamientos asociados a una clase particular de existencia producen hábitus, sistemas de disposiciones duraderas y trasponibles, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes en tanto que principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para conseguirlos...”

(p. 24)

 

- Práctica de “La Fogata”, con maestros, padres de familia y/o estudiantes:

“Recordando la práctica ritual primigenia en donde nuestros ancestros se sentaban alrededor de una fogata y en voz de la experiencia se compartían los saberes ancestrales comunitarios...  donde no se imponga una voz autoritaria o se fije un pensamiento único... la intención es generar una ecología de saberes donde la diferencia, la otredad, la alteridad, la marginación estén presentes a cada momento, cuestionándose... es necesario las comunidades accionen para su liberación y ponderen un proyecto político... ” 

(p. 49)

y

Se sugiere que “se use el término Compañero para quienes participen en la producción horizontal de conocimiento” 

(p.51)

además:

Un constante uso de frases como presentar una tarea “en plenarias”, o tener relatores de las juntas para tomar notas “que reflejen acuerdos asamblearios”.

 

- Más lenguaje impenetrable, en la sección donde se supone que se describe la práctica:

“¿De qué manera percibir e interpretar la cotidianidad con perspectiva crítica? Con la intención de ofrecer alernativas para llegar a respuestas concretas, se plantean tres orientaciones práxicas. La praxis es concebida desde un universo freierano en donde se establecen relaciones en permanente dialecticidad...”  

(p. 63)

 

- Lo que se supone que son los consejos particulares, puestos de la forma más rebuscada, vaga e inservible:

“Clarificar la práctica docente ya que el acto de enseñanza, al estar entretejido por distintas articulaciones, se inclina hacia lo indeterminado.

“El ejercicio de ordenar la práctica se potencializa al ser un ejercicio individual o colectivo, realizando genealogías, cartografías o radiografías.”

“En el reconocimiento de la otredad, priorizando la evaluación formativa y promoviendo un diálogo significativo, la retroalimentación es un vehículo que transita hacia la definición de los desafíos y a la valoración holística de las prácticas docentes.

“Focalizar situaciones específicas para la generación de protocolos.”

“Motivar la creación de ambientes dialógicos inclusivos interculturales.”

(p. 65)

 

Todo es en general, vago y confuso, y nos permite observar con meridiana claridad el por qué el título que escogieron de “Libros sin recetas”: porque simplemente no saben estructurar las cosas, no saben poner las ideas generales en planes prácticos y detallados, y prefieren echarle el peso de esta tarea a los demás.

Sin duda eso sí, es buena receta para no cargar con la culpa de los resultados.