lunes, 4 de noviembre de 2013

Región 1 vs. Región 4: quince duelos




¿Quién dice que presupuesto es igual a calidad? Aquí van 15 duelos entre personajes de ficción y fantasía del primer mundo, contra nuestros equivalentes aztecas. ¿De qué cuero salen más correas?


USS Enterprise vs. Popotito 22



Sí, el Enterprise tiene toda la tecnología de la Federación, pero el Popotito 22 de Odisea Burbujas está “hecho de un disco de rocanrol, de un popote y rayos de sol”, así que ni comparación, gana por lo cool de sus materiales.


Perdidos en el Espacio vs. Piporro en La Nave de los Monstruos



La frase clásica del Robot: “¡Peligro, Will Robinson, Peeeeliiigrooo!”.
¿Qué dijo Piporro cuando vio por primera vez ese robot?: “¡Ah caray, aquí tienen tractores que hablan!”.
Mil veces, gana Región 4.


Máquina del Tiempo de H.G. Wells vs. Máquina del Tiempo Burbujas



Sí, la de Wells tiene una moda muy steampunk y todo lo que quieran, pero, ¿la van comparar con una que te come y te regurgita a lo largo del continuum del espacio-tiempo? Di de chiste. Además, viene con Exprimidor de Libros incluido.


Doc Brown vs. Profesor Memelovsky



OK, aquí vamos a dar un empate técnico entre creadores de máquinas del tiempo, y sólo porque el look de Groucho Marx pelirrojo no le gana al paranoico Max Taber (One Flew Over the Cuckoo’s Nest) combinado con el Tío Lucas.


James Bond vs. Alex Dinamo



Sí, James Bond es icónico, ha salvado al mundo un montón de veces y tiene un harem en cada película, así que parece imposible de superar… pero un momento, ¿qué le pide Alex Dinamo? Nada más vean ese poster.


Batman vs. Santo



Ese Batman panzón no le gana al Enmascarado de Plata ni en sus sueños más guajiros. Batman podrá presumir de que ha peleado contra Drácula, pero el Santo no sólo le ganó a él, sino que de paso a Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia y el Monstruo de la Laguna Verde. Las momias de Guanajuato no le sirven ni de entrada.


El Hombre Araña vs. el Chapulín Colorado



Dos superhéroes con tema de insectos. Sí, el Hombre Araña puede treparse por las paredes y aventar redes sintéticas, pero NO TIENE PASTILLAS DE CHIQUITOLINA.  ¡Ni Chipote Chillón! Ni tampoco le ha ganado una partida a Satanás.


Tarzán vs. Chanoc



Hay que decir, que este es un empate técnico otra vez. La barracuda de Chanoc se ve feroz, pero Tarzán ni se despeina ni se acongoja contra su tiburón. Wow.


Harry el Sucio vs. Mario Almada



Lo siento, detective Callahan, pero con todo y su Magnum 44, no le llega al Sr. Almada.


Sherlock Holmes vs. Capulina



Investiga todo lo que se le atraviesa, Y ADEMÁS se la pasa de un chascarrillo al otro. Lo que le falta, mi querido Holmes, es sentido del humor.


El Terror de Amityville vs. Hasta el Viento Tiene Miedo



Dos casas embrujadas. Dos espíritus malignos que aterrorizan a sus huéspedes. Pero sólo una dice “Claaaaaudiaaaaaaaaa”.


The Ring vs. La Llorona



No parece muy espeluznante un fantasma que lo único que hay que hacer para derrotarlo es no ver un video que además está en VHS. ¿Pero La Llorona? De esa no hay escape.


El Señor de los Anillos vs. Los Cuentos de Cachirulo



No se necesitan millones de dólares para contar una buena fantasía; con unos cuantos sillones y árboles pintados basta.


History Channel vs. Cantinflas Show



Cantinflas Show es mil veces más didáctico en historia. A menos que por ‘historia’ se entienda programas de OVNIs y de casas de empeño.


La Tía Yemina vs. Memín Pinguín



Racismo… pero con cariño.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Caricaturas tenebrosas



Siguiendo con el tema del terror, pasemos a ver caricaturas. A veces oigo decir que “las caricaturas de ahora no son como las de antes, que eran más inocentes”; pero lo cierto es que siempre ha habido caricaturas perturbadoras, solamente que se han acentuado diferentes cosas en diferentes épocas. Los escritores y dibujantes son por supuesto adultos, y entre los que trabajan ahí siempre se han podido colar unos cuantos psicópatas. Ahora, es cierto que a partir de los 90 pasaron cosas importantes en el medio, que han hecho a las caricaturas modernas más impactantes:

En 1990 debutó el programa ‘Liquid Television’ en MTV, con una serie de animaciones vanguardistas como Beavis and Butthead y Aeon Flux, que fueron pioneras en explorar humor abiertamente vulgar y situaciones muy muy adultas, respectivamente. Y para no quedarse atrás, en 1991 Nickelodeon presentó a Ren y Stimpy, una pareja que llevó la violencia y el humor surrealista a nuevos y dramáticos niveles. En los Simpsons, también en 1990, empezó a aparecer la hiperviolenta Itchy and Scratchy, que satiriza esa tendencia que realmente empezó desde los 40s, con las parejas estilo Tom y Jerry, El Coyote y El Correcaminos, y Silvestre y Piolín.

Y por supuesto, Japón ha contribuido a elevar a la animación (anime) a un medio para adultos, con cosas modernas como Elfen Lied ó Hellsing que son extremas en su violencia.

Pero hablemos de las clásicas.  Es cierto que hoy tenemos todo tipo de salvajadas en animación, pero las antiguas no se quedaban muy atrás.

Creciendo en los 70s en México, estuve expuesto en la televisión a una mezcolanza de caricaturas estadounidenses que iban desde los 30s hasta las que salían en aquella época, y hay algunas de las que aún me acuerdo porque en aquel entonces me asustaron bastante, aunque eran consideradas para niños. Voy a poner aquí una lista de seis momentos de miedo para un niño de 7 años viendo programas infantiles (no incluyo nada de Disney porque esas solas se merecen un artículo aparte). Están ordenadas en orden cronológico:

PIGS IS PIGS (1937)


La original es en blanco y negro y es de Merrie Melodies, pero la versión que presento aquí es un remake de Warner Brothers, ya en color. Aunque supongo que la intención del cuento es relativamente inocua - enseñar a los niños a no ser glotones - lo que empieza con un cerdito que sólo piensa en comer pasteles:


termina siendo una pesadilla de sadismo, en la que el pobre es forzado a comer mientras pasa por una máquina infame tras otra:

SCAREDY CAT (1948)


Durante algunos años, a Silvestre lo hicieron mascota de Porky, y tuvieron una serie de aventuras a cuál más tétrica. En esta, Porky renta una mansión abandonada, y desde el principio Silvestre está aterrado de entrar an ella:


y no es en balde su miedo. Los ratones que habitan la mansión resultan ser unos sádicos maniáticos que terminan capturando a Porky, listos para asesinarlo sin piedad, y sin ninguna ambigüedad:
Más tarde, en los episodios Claws for Alarm (1954) y Jumpin’ Jupiter (1955), siguen los intentos de asesinato y también un caso de secuestro extraterrestre.


FINNEGANS FLEA (1958)

Harveytoons era una empresa menor que WB y Hanna-Barbera, y era la responsable de las aventuras de Gasparín. Y también de episodios oscuros y siniestros. En este, un exconvicto encuentra una pulga que canta y la lleva a una televisora, donde de inmediato le ofrecen un contrato millonario. Emocionado, va al bar a presumir su buena fortuna, pero cuando saca a su pulga:


el cantinero la mata de un manotazo, y el pobre Finnegan se queda en estado catatónico por el shock:


El pobre Finnegan lleva en ese estado nada menos que 13 años y movido por la culpa, el cantinero le da de comer y de beber para que no se muera de hambre ahí parado:



CHEW CHEW BABY (1958)


Otra joya de Harveytoons, esta combina racismo con espanto. La historia comienza cuando un explorador en Borneo se encuentra con un pigmeo, a quien se lleva con él de regreso a su casa:


Lo que el explorador no sabe es que el pigmeo es caníbal, y sin que su benefactor lo sepa, empieza a comerse a gente a diestra y siniestra. Al final el explorador se da cuenta y huye, perseguido por el caníbal. Pero al cruzar la calle es atropellado. Cuando llega la ambulancia, toman al pigmeo para hacerle una transfusión de sangre de emergencia, y esto hace que el explorador se convierta en caníbal también. La escena final, en la que el perseguido se vuelve perseguidor, tiene una expresión tan sencillamente horrible que recuerdo como si fuera ayer la primera vez que la vi:

THE LAST HUNGRY CAT (1961)


Esta sí que me daba escalofríos. Ya sabemos que Silvestre, el Coyote y todos los similares siempre llevan las de perder, pero en este episodio, explícitamente basado en los programas de terror de Alfred Hitchock, el pobre Silvestre empieza por creer que se ha comido a Piolín después de caerse de una escalera:


pero lo que parece una buena cena, se torna en una espiral de culpa obsesiva, causada por un narrador siniestro:
Esa imagen de arriba se me quedó grabada por mucho tiempo, pero la que realmente es perturbadora es la que empieza en el minuto 5:10.


SICQUE! SICQUE! SICQUE!  (1966)

 


El Inspector y Dodó son llamados para revisar la residencia de un científico loco, pues dicen que hay un monstruo ahí:


Pero Dodó, que es un despistado y tiene sed en mitad de su misión, se toma una pócima que lo convierte en monstruo a cada dos por tres:


Será que sólo tenía 7 años, pero ese monstruo me ponía los pelos de punta y no podía ver esa caricatura estando solo.


Y para cerrar: aunque cuando salieron los Thundercats ya andaba yo viendo más bien El Exorcista, en el video que pongo al principio del post, cuando Mumm-Ra se transforma, no me dirá el lector que eso de “Antiguos espíritus del mal, transformen este cuerpo decadente…”  está muy infantil que digamos.

 




viernes, 1 de noviembre de 2013

Las Caras del Mal




Si le preguntara, de la historia del cine, cuál considera usted que sea la mejor “cara del mal”, o sea la mejor encarnación física de maldad en un rostro, seguramente entre sus opciones estarían estas tres, que son icónicas: 

Linda Blair, El Exorcista  (1973)
 
Jack Nicholson, El Resplandor  (1980)

Payaso de juguete, Poltergeist  (1982)


Y la verdad es que aunque esos tres son claros contendientes, hay muchísima tela de dónde cortar. Desde que el cine existe, hay películas de terror y que exploran el lado oscuro. Los personajes más fascinantes muchas veces son villanos, y cuando ese personaje encarna un momento de mal absoluto, se crea una imagen hipnótica difícil de borrar de la memoria. Max Schreck  en Nosferatu (1922, arriba), Anthony Perkins en Psicosis (1960),  y Ellen Sandweiss en Evil Dead (1981) son ejemplos destacados. Robert Englund como el asesino de los sueños Freddie Krueger en Nightmare on Elm Street (1984) es espectacular con su famosa línea “this is God”; y  Tim Curry como el payaso diabólico en It (1990) son también icónicos.
 
Ahora bien, de entre todos los que he mencionado hasta aquí, sólo dos (El Resplandor y Psicosis) no son personajes sobrenaturales sino dementes, que en mi opinión son los que pueden crear el mayor terror, porque son posibles. 

Aquí le presento una lista de mis diez momentos más aterrorizadores del cine, con algunas explicaciones breves. No tomo en cuenta cosas como Halloween ni Viernes 13 porque los protagonistas traen máscara, y son más bien sus acciones y la atmósfera —no el rostro del actor— lo que nos asusta; tampoco cosas como An American Werewolf in London (1981) ó The Beast Within (1982) poque el terror viene de lo bien hechos que están efectos especiales; ni tampoco cosas como Alien (1979), Chucky (1988) ni Los Tomates Asesinos (1978) porque los monstruos no son humanos. Y sí, existe una película de tomates asesinos.


LA LISTA DEL TERROR:


Amanda Bearse, Fright Night  (1985)


Me dirá el lector que esta película en pleno 2013 no asusta ni a un niño de secundaria. Pero como con todos los personajes mencionados aquí, hay que verlos en su contexto y por eso siempre incluyo el año en el que salieron. En 1985 apenas estábamos en la revolución de efectos especiales con maquillajes complejos, que inauguró cuatro años antes American Werewolf in London, y que seguía siendo extremadamente efectivo. Ahora bien, esta película es una mezcla de terror y humor negro: de ninguna manera es ‘terror serio’ como El Exorcista, pero la escena en que aparece esta cara (y a pantalla completa, nada menos) es uno de los sustos mejor logrados que hay: la novia del protagonista tapa su rostro y llora para engañar al héroe, que dejar caer su crucifijo. Y en ese momento, ella se quita las manos de la cara y muestra ese rostro. De todos los de la lista, este es el único que incluyo que es más maquillaje que actor, pero es que hasta el día de hoy recuerdo el susto original de esa escena.


Bolo Yeung, Bloodsport  (1988)


Para mí la cara perfecta del mal tiene que tener crueldad, una ausencia de empatía que raye en lo sobrenatural, o un gozo extático con el hecho de hacer daño. En una película que no es ni siquiera de horror, Bolo Yeung hace por algunos segundos esta expresión después de casi romper el cuello de su oponente en una pelea. Dígame el lector que no se espantaría de ver semejante cara en persona.


Christian Bale, American Psycho (2000)


Bale, junto con Daniel Day-Lewis, son en mi opinión los mejores actores de la actualidad. Extremadamente versátiles, se funden en sus personajes y desaparecen por completo bajo ellos. Y cuando el personaje es un psicópata que sólo piensa en sangre, violencia y tortura, obtenemos una cara como esta, muy parecida a la anterior en cuanto al gozo del dolor inflingido.


Brad Dourif, El Exorcista III  (1990)
Brad Dourif no es tan famoso como otros aquí, y se le reconoce más bien por ser la voz de ‘Chucky’ el muñeco diabólico, y más recientemente por ser el traicionero Grima Lengua de Serpiente en El Señor de los Anillos. Pero su carrera es larga y muy distinguida, y muy pocos como él pueden encarnar personajes demenciales con tanta efectividad. En El Exorcista III, es el ‘Asesino Géminis’, que al morir es tomado por el demonio de la película original y puesto en el cuerpo del sacerdote. Ocupando así los tres un mismo cuerpo, se la pasan en un cuarto de un manicomio, pero ocasionalmente pueden poseer a otros para realizar crímenes. En este monólogo que deja al espectador helado, Dourif (hablando como el asesino) explica su condición y cómo hace lo que hace con la ayuda del demonio. Aún si la película no tuviera ningún elemento sobrenatural, la actuación no sería menos intensa.


Mo'Nique Imes-Jackson, Precious (2009)


Hay veces en que un actor hace su personaje tan bien, como Dourif en el punto anterior, que nos aterran por mucho tiempo. Hay otras veces en que el personaje no tiene nada de sobrenatural y es simplemente una persona increíblemente malvada y exenta del peso de una conciencia. En la película Precious, Mo’Nique hace un papel tan increíble como una madre que abusa de su hija, que no puede uno menos que desear quemarla en leña verde. No soy fan del Oscar, pero cuando se lo dieron a ella fue merecidísimo: no había competencia.


Tom Towles, Henry: Retrato de un Asesino (1986)


Esta es una película poco vista, está más o menos basada en la vida del asesino en serie Henry Lee Lucas, y fue el principio de la carrera del actor Michael Rooker. Sin embargo, con todo lo excelente que es en el papel, para mí es Towles - como su compañero de crímenes Otis - el que se lleva las palmas, representando a un degenerado sin conciencia que poco a poco va gustando del placer de matar gente, hasta la infame escena en donde se meten a la casa de una familia que cena… y no le digo más al lector.


Malcom MacDowell, La Naranja Mecánica (1971)


En la misma vena de personajes faltos por completo de empatía, está el personaje clásico de Alex, del que se ha dicho todo. Aunque el autor del libro, Anthony Burgess, odió la película por su glorificación de la violencia y por haber cambiado el final ‘feliz’ del texto, la actuación de MacDowell es trascendente y nos dio uno de los mejores psicópatas de la historia del cine, en particular con la horrible escena de ‘Singing in the Rain’.


Laurence R. Harvey, The Human Centipede 2, Full Sequence (2011)


Incluyo a este actor porque pocas veces he visto una selección de rostro tan buena para un sádico demente, y porque su representación es magistral, aunque no habla en toda la cinta. La obra en sí no es más que ‘torture porn’ como se le llama al estilo hecho popular por Saw a partir de 2004, pero mire el lector por favor la cara de esa persona, e imagíneselo toturando a más de una docena de personas de la forma más atroz. Sin decir nunca una palabra.


Lily Taylor, The Haunting (1999)
Aquí la mayoría de los lectores que se acuerden de esta película (malísima) estarán en desacuerdo conmigo, y sobre todo poniéndola tan alto en la lista. Pero la pongo porque quiero subrayar un punto.  El tema aquí es una casa embrujada y no va mucho más allá ni presenta nada nuevo. Pero en la escena que pongo, una de las protagonistas se pierde en la casa, empieza a escuchar y sentir cosas, y finalmente llega a lo que me parece un par de segundos de terror perfecto: ve su propia imagen en el espejo, distorsionada y con una expresión malévola. Pero vea la escena: la distorsión no es ni con mucho demoniaca, al estilo de ‘El Abogado del Diablo’, pero para mí es mucho más espantosa. La distorsión es milimétrica y breve, y en esa pequeña alteración del propio rostro que conocemos, se encuentra el terror: el no-reconocimiento, la caída en lo que quizá es desconocido o quizá sólo es latente.


Eihi Shiina, Audition (1999)


Kathy Bates en Misery (1990) y Charlotte Gainsbourg en Antichrist (2009) nos mostraron a dos escalofriantes mujeres trastornadas, y Eihi Shiina hace aquí lo mismo, pero es con mucha diferencia la más atrrorizante y, para mí, una de las escenas más espantosas que hay en cine mainstream. Dirigida por el genial/desquiciado Takashi Miike, Audition es una historia que empieza como si fuera un drama existencial más bien romántico, pero que de repente entra en territorio muy, muy oscuro y ya no vuelve a salir de ahí. 


El personaje de Asami tiene un alma que ha sido torturada y deformada más allá de la redención, y en la escena final en la que tortura a su amante, nunca se altera, nunca grita, nunca deja esa sonrisa infantil de la imagen de arriba. La escena fue descrita por nada menos que John Carpenter, director de Halloween, como “demasiado extrema y muy difícil de ver completa”. 

He ahí el mal que más nos aterra: el que no es sobrenatural ni demoniaco; sino más bien frío, desprovisto de toda compasión y como diría Nietzche: ‘humano, demasiado humano’.