lunes, 9 de marzo de 2020

Tres escenas de abuso: resignación, porqués y ruptura


Dicen que los artistas pueden decir las cosas más duras de la forma más hermosa. Aquí pongo tres canciones fantásticas, donde tres artistas nos ponen frente al espejo de nuestros monstruos. Incluyo la traducción al español de las letras:

Luka (1987)
Susan Vega pinta aquí una desgarradora escena de violencia doméstica, en la que un niño que no conoce más que el abuso habla con su vecino y le dice que mejor no pregunte. ¿Cómo se llega a este punto?

Me llamo Luka, vivo en el segundo piso.
Sí, arriba de tu piso, creo que me has visto pasar.
Si ya tarde por la noche escuchas ruidos,
Algo así como problemas, algo como una pelea,
No me preguntes qué fue.

Creo que soy un poco torpe; trato de hablar bajito.
Quizá estoy loco; trato de no ser presumido.
Sólo te pegan hasta que empiezas a llorar,
luego ya no preguntas por qué
Mejor ya no discutes.

“Sí, sí estoy bien; otra vez me pegué con la puerta.”
Así te contestaré si me preguntas,
y de todas formas no te incumbe.
Quisiera estar solo, sin nada roto, sin cosas arrojadas.
Simplemente no me preguntes cómo estoy.


Where have all the cowboys gone (1996)
Paula Cole narra paso a paso la lenta degradación de la relación, desde la ceguera inicial por una fantasía, de alguien dispuesta a darlo todo desde el principio, hasta la aceptación desesperanzada.

Oh, me excitas tanto con tu Chevy ´56,
Vayamos a sentarnos en la sombra, bajo el porche de mi casa.
El sol está ardiendo como un vaso de limonada fría.
Yo lavaré siempre la ropa si tú pagas todas las cuentas.

¿Dónde está mi John Wayne, dónde mi canción de la pradera?
¿Dónde quedó mi final feliz, a dónde se han ido los vaqueros?

Quédate, podemos descansar y ver la TV,
Yo haré algo de comer. Sí, ya sé que te duele la espalda,
de estar en el tractor. ¿Cómo quieres tu café, cariño?
Yo criaré a los niños si tú pagas todas las cuentas.

Tengo puesto un vestido nuevo
Pero ya ni te das cuenta.
Di adiós. Dilo.

Al final vendimos el Chevy cuando nació el nuevo bebé
y tomaste el trabajo en Tennessee.
Hiciste amigos en la granja y vas ahora al bar con ellos
casi cada día de la semana.

Sí, yo lavaré los platos mientras tú vas por tu cerveza.

¿Dónde quedó mi Hombre Marlboro?
¿Dónde está su pistola brillante?
¿Dónde quedó el Llanero Solitario?
¿A dónde se fueron todos los vaqueros?
¡Yippee oh, yippee hey!


Fast Car (1988)
Tracy Chapman recuenta no sólo la relación, sino de dónde viene: la historia de su casa y cómo quería tan sólo huir de ella. Al final, la mujer de esta historia toma la fuerza para terminar con esa relación malsana.

Tú tienes un buen coche, yo quiero un boleto a donde sea.
Hagamos un trato, juntos quizá lleguemos a algún lugar
Cualquier lugar es mejor que aquí.
Empecemos de cero, no tenemos nada que perder
Quizá juntos podamos lograr algo,
yo no tengo nada que probarle a nadie.

Tienes un buen coche, y yo tengo un plan para irnos:
He estado trabajando en la tienda
Y he podido ahorrar un poquito.
No tenemos que ir muy lejos, tan sólo a la ciudad
Ambos podemos conseguir empleos
Y poder saber lo que significa vivir.

Sabes, mi viejo tiene un problema
Vive con la botella, así las cosas.
Dice que es muy viejo para trabajar
Yo digo que es muy joven para verse como se ve,

Mamá lo dejó y se fue,
Quería más de la vida de lo que él podía darle.
Dije, pues alguien tendrá que cuidarlo
Así que me salí de la escuela. Es lo que hice.

Tienes un buen coche, ¿podemos volar lejos en él?
Tenemos que tomar la decisión.
Vámonos hoy o moriremos así.

¡Ah, me acuerdo cuando íbamos en tu coche
tan rápido que me sentía borracha!
¡Veíamos las luces de la ciudad
y tu brazo en mi hombro se sentía tan bien!
Y sentí que pertenecía.
Y sentí que podía ser alguien.

Tienes un buen coche, vamos a divertirnos.
Aún no encuentras empleo
Pero yo estoy de despachadora en una tienda.
Sé que las cosas mejorarán, hallarás trabajo
A mí me ascenderán, nos saldremos del hospicio
Y compraremos una casa grande en los suburbios.

¡Ah, me acuerdo cuando íbamos en tu coche…!

Tienes un buen coche, yo tengo un empleo
Que paga las cuentas. Te quedas en el bar
Viendo más a tus amigos que a tus hijos.
Yo quería algo mejor. Pensé que juntos
Podríamos hallarlo. No tengo planes de irme.
Así que toma tu buen coche y sigue manejando.

¡Ah, me acuerdo cuando íbamos en tu coche…!

Tienes un buen coche
¿puedes irte volando en él?
Tienes que tomar una decisión:
Vete hoy mismo o vive y muere así.

  

Coronavirus: números del impacto sanitario


Por Liz Specht (@LizSpecht)

Hay que hacer siempre los números para poder visualizar las situaciones y poder tomar la decisión más informada. Si esto es importante en la vida diaria, es vital en políticas públicas. He aquí los cálculos que realiza Liz Specht para el posible impacto sanitario del coronavirus en EEUU:
Vamos a asumir de forma conservadora que al día de hoy (marzo 6) en EEUU hay actualmente 2000 casos: esto es más o menos 8 veces el número de casos confirmados en laboratorio. Y sabemos que hay un muy poco diagnóstico por el desabasto de kits para las pruebas. Más adelante tocaré el tema de estimar de más o de menos.
Podemos esperar que los casos sigan duplicándose cada 6 días, que es el comportamiento típico en varios estudios epidemiológicos y lo que vemos en otros países. Aquí, estoy hablando de casos reales, no de casos diagnosticados. Los casos diagnosticados crecerán más rápido en el corto plazo, en cuanto haya tests masivos.
Con esta estimación, estamos viendo 1 millón de casos para finales de abril, 2 millones para el 4 de mayo, 4 millones para el 11 de mayo, y así. El crecimiento exponencial se comporta de esta forma, aunque sea difícil de visualizar.
El sistema sanitario empezará a saturarse ante esta carga y se volverá más difícil detectar, rastrear y contener las nuevas cadenas de transmisión. Si intervención extrema, no es probable que esta tendencia se detenga hasta llegar a un contagio por arriba del 1% de la población susceptible.
¿Qué significa esta carga para el sistema sanitario? Veamos sólo dos factores: camas de hospital y mascarillas, de entre muchos otros.
EEUU tiene alrededor de 2.8 camas de hospital por cada 1000 habitantes. Con una población de 330 millones, esto es 1 millón de camas en números redondos. En cualquier momento hay un 65% de ocupación de camas lo que deja cerca de 330 mil camas disponibles en todo el país (quizá un poco menos, en la actual temporada de gripe).
Supongamos que los números de Italia son correctos y que el 10% de los casos son serios como para requerir hospitalización. Tengamos en mente que para muchos pacientes la convalecencia dura semanas, por lo que la disponibilidad de camas de hace más lenta.
Con este estimado, para el 8 de mayo se llenarían todas las camas de EEUU. Esto es sin considerar que no todas las camas son adecuadas para el aislamiento de pacientes altamente contagiosos.
Aún si nuestro cálculo de los casos graves está equivocado por un factor de 2, esto sólo cambia nuestros tiempos en 6 días: si estamos calculando la mitad y lo real es 20%, llegaríamos a este punto el 2 de mayo. Y si estamos calculando el doble y lo real es 5%, nos alcanza hasta el 14 de mayo. Con 2.5%, llegaríamos hasta mayo 20. Todo esto considerando que no habría demanda extra de camas por otras enfermedades.
A medida que aumenta la saturación, mucha gente con condiciones crónicas, que normalmente son bien manejados podrían encontrarse sin atención, y requerir hospitalización adicional. Pero ignoremos esto por el momento.
Esas son las camas, pasemos a las mascarillas. Dice el gobierno que tenemos 12 millones de N95 y 30 millones de máscaras quirúrgicas (no ideales, pero mejor que nada).
Hay alrededor de 18 millones de trabajadores de la salud en EEUU, asumamos que 6 millones están de guardia al mismo tiempo. Esto puede ser un estimado bajo, porque casi todo mundo trabaja la mayor parte de la semana, pero estoy haciendo cálculos conservadores.
A medida que el COVID-19 llega a todos los estados, sería irresponsable que el personal de salud no usara mascarillas. Así, se nos acabarían las N95 en dos días, con cada quien usando sólo una al día.
Esto de una al día no es ni sanitario ni práctico; vimos casos dramáticos en Wuhan, con personal médico sufriendo desmayos por deshidratación, pues evitaban cambiar sus trajes en todo el día, ya que sólo pueden ser usados una vez.
¿Qué tan rápido podríamos acelerar la producción de mascarillas? No mucho: la gran mayoría se hacen en otros países, casi todas en China. Y las que se hacen en EEUU requieren de materia prima… hecha en China.
Recordemos que todos los países estarán pasando por exactamente la misma crisis de desabasto al mismo tiempo, y que no podemos forzar las ventas a nuestro favor.
Ahora consideremos estos dos factores: falta de camas y falta de mascarillas, haciéndose cada vez más graves uno al otro. Tendríamos saturación de camas + pocas mascarillas + personal médico yendo de cama en cama sin protección adecuada.
El personal médico se infecta aún usando trajes completos, y con desabasto de ellos estamos contemplando que más y más médicos y enfermeras tengan que dejar de trabajar por semanas. Tendremos desabasto de camas, mascarillas y de personal.
Y así podríamos seguir analizando una miríada de factores: número de respiradores disponibles, bolsas de suero, etc.
Es muy importante subrayar que aún si me estoy equivocando, y aún si me equivoco por mucho en las consideraciones base (% de casos infectados, % de casos graves), eso sólo cambia los tiempos por días o semanas a lo mucho. Así funciona el crecimiento exponencial en una población no preparada.
El pánico no le ayuda a nadie, pero tampoco la complacencia y la desinformación. Está muy mal tratar de calmar al público diciendo que “sólo el 2% se muere.” La gente no está dimensionando la carga que esta enfermedad puede ocasionar a los sistemas sanitarios de países y a nivel global.
Soy ingeniera y esto es lo que hago: calcular impactos y modelar escenarios probables. He estado en alarma con este tema desde enero 19, cuando leí los primeros reportes de Wuhan.
Nada de lo que ha pasado desde entonces ha disminuido mi alarma; al contrario, estamos viendo a muchos países rehusándose de hecho a responder o incluso prepararse adecuadamente. Desde luego, algunos de mis estimados estarán equivocados, y hasta muy equivocados.
Pero no tengo razón para pensar que estarán equivocados por varios órdenes de magnitud (o sea equivocados por 10 ó por 100 veces). Aunque el riesgo individual de muerte sea muy bajo, no puedes burlarte de decisiones como cancelar eventos masivos o cerrar lugares de trabajo.
Estas medidas son el mínimo que deberíamos considerar para intentar cambiar el pico de infección, o sea para desacelerar la dispersión de modo que los sistemas sanitarios no se saturen. Cada día que podamos desacelerar la dispersión, en un triunfo para el sistema.
Y sí, debes prepararte. Todas las cadenas de servicios y de distribución se van a ver impactadas. ¿Por qué arriesgarte a no estar preparado?
En el peor de los casos, me equivoqué por completo y ahora tienes un enorme saco de arroz en tu cocina, y suficiente jarabe para la tos, para convertirte en dealer.
Una nota más: quizá hayas visto a varios epidemiólogos decir que se podría infectar el 20 al 70% de la población mundial en el transcurso de un año. Si usamos la regla de duplicar cada 6 días que mencioné, se llegaría a 2 ó 6 mil millones para julio. Pienso que la velocidad de contagio debe reducirse una vez que buena parte de la población se infecte, produciendo “inmunidad de manada” y reduciendo la población susceptible.
Pero si tomamos los escenarios descritos (no camas, no insumos, 1% de la población afectada) y los alargamos un par de meses, sí podría coincidir con los estimados de estos epidemiólogos. Así que de lo que estamos hablando es de discrepancias en los tiempos, no de la magnitud del desafío.
Todo esto, pues, no es hipotético, ni alarmismo con “peores escenarios posibles.” Esto es real, tal como lo puede ver cualquiera que vea los datos disponibles.
Es todo por ahora. Aclaro: soy bióloga, no epidemióloga.
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El escenario que estoy modelando para México discrepa del de Liz en el número base de casos reales actuales (marzo 8), que calculo en 800.
Los otros factores que cambian son el número de camas de hospital en México: 1.4 por cada 1000 habitantes a 2017, dando aproximadamente 180 mil; y el número de doctores y enfermeras (OMS, 2016): 294 mil y 370 mil respectivamente.