miércoles, 4 de marzo de 2020

¿El aguardiente se llama así porque es agua que arde?


Por Guy Longworth (@GuyLongworth). Artículo original aquí, pero con crepas (pancakes). Agradezco a Mr. Longworth por permitirme hacer la adaptación.

El aguardiente se llama así por una razón. 
El aguardiente es un líquido que parece agua, y arde en la boca al ser ingerido. Sin embargo, de estas dos premisas no sigue que su nombre venga de esa razón en particular. O sea: definitivamente hubo una razón para llamarle “aguardiente” al aguardiente, pero esa razón no es necesariamente que parezca agua y arda en la boca, aunque de hecho ese sea el caso.
Vamos a ilustrarlo de otra forma. La ciudad de Río Bravo se llama así porque está al lado del Río Bravo. Pero si al pasar el tiempo el Río Bravo hubiera desviado su curso e ido por otro lado, la ciudad hubiera podido seguir llamándose Río Bravo. En ese caso, sería verdad que la ciudad se llamó así porque estaba al lado del Río Bravo, pero sería falso decir que así se llama por estar al lado del Río Bravo. Así que, aunque ahora mismo es verdad que la ciudad Río Bravo está al lado del Río Bravo, de ese hecho no se puede inferir que se llamó así por esa razón. De forma similar, a partir del hecho de que al aguardiente se le dijo así alguna vez porque parecía agua y ardía, y que hoy mismo sigue siendo un líquido que parece agua y arde, no se puede inferir que se llama así por esa razón en particular.
¿Pero entonces qué podemos inferir? Pues lo primero es: que uno no puede, el día de hoy, decir qué es aguardiente, tan sólo a partir del hecho de que se llama “aguardiente”. Lo siguiente es preguntar si alguna vez se pudo haber sabido qué era, tan sólo sabiendo su nombre. Más específicamente: ¿se podía saber qué era, cuando de hecho era llamado “aguardiente” por parecer agua y arder?   
Pues posiblemente no. Porque incluso en aquel momento, la palabra aguardiente podría no provenir de “agua” y “ardiente” sino de alguna otra cosa. Por ejemplo, del nombre de su inventor: don Juan de Aguardiente, cuya familia había tomado su nombre de haber vivido por generaciones en un lugar donde había géiseres. Así que, cuando don Juan de Aguardiente inventó el aguardiente, fue sólo una feliz coincidencia que el invento fuera una cosa que parecía agua y ardía en la boca.
De todas formas, pensando todavía en aquellos tiempos, desearíamos que uno podría haber estado en posición de saber qué era el aguardiente basado en el conocimiento de que (1) la cosa se llamaba “aguardiente”, y (2) “aguardiente” es una expresión que combina agua y arder. Con estos datos, podríamos por lo menos saber que algo tiene que ver con agua y con arder, pero ¿sería suficiente? 
Posiblemente no. Porque con sólo esos datos, una cosa llamada “aguardiente” bien podría ser:
Un géiser.
Un tipo de sopa.
Una pócima de amor.
Una curación líquida que se aplica a una herida y la hace arder.
Un truco de magia en el que el agua tiene fuego en su superficie.
Un veneno que mata causando una sensación de ardor antes de morir.
Agua hirviente arrojada sobre enemigos que escalan las murallas de la ciudad.

De esta forma, es posible que nunca nadie haya estado en posición de saber qué es aguardiente tan sólo sabiendo su nombre, incluso sabiendo que la palabra incluye los conceptos de agua y arder.
Sin embargo, el aguardiente de hecho se llamó así porque parecía agua y ardía en la boca.
Al final, lo que podemos ver es: que el conocer ese hecho acerca del aguardiente, es diferente de saber cómo se le llama, diferente de saber que su nombre es una combinación de agua y arder, y diferente de saber que de hecho hoy sigue siendo algo que parece agua y arde en la boca. 
   

lunes, 2 de marzo de 2020

Coronavirus: una simulación ilustrativa


El usuario 九镑十五便士 (9 libras 15 centavos) de la Universidad de Tecnología Informática de Beijing acaba de crear esta simulación, que prontamente se ha convertido en un hit en China:

En este video, se prueban cuatro posibles escenarios para contener una epidemia en un lugar de constante proximidad, que puede representar una fábrica o una escuela. Estos son los supuestos:

150 personas
22 habitaciones
Un lugar de trabajo común (izquierda)
Una cafetería común (derecha)
Un espacio de aislamiento (arriba, escenarios 3 y 4)

La enfermedad tiene cuatro posibles estados:

VERDE — Sano.
AMARILLO — Contagiado, asintomático, baja infecciosidad.
NARANJA — Contagiado, asintomático, alta infecciosidad.
ROJO — Contagiado, sintomático.


Los parámetros para simular son estos:

VERDE — No contagia
AMARILLO — Cada interacción tiene un 1.2% de probabilidad de contagio.
NARANJA — Cada interacción tiene un 3% de probabilidad de contagio.
El periodo de incubación varía de 2 a 7 días con igual probabilidad.
El periodo NARANJA dura dos días.


En todos los casos, empezamos con una persona contagiada de las 150, en estado NARANJA. El movimiento de la gente es libre siempre salvo en el último caso. Los cuatro escenarios y sus resultados son estos:
ESCENARIO 1. Movimiento libre, sin mascarillas.
En 5 días prácticamente toda la población está infectada y en 10 días todos están en fase ROJA.

ESCENARIO 2. Movimiento libre, con mascarillas.
El uso de mascarillas reduce la probabilidad de contagio en 40%.
En 7 días prácticamente toda la población está infectada y es cuestión de tiempo para que todos lleguen a fase ROJA.

ESCENARIO 3. Con mascarillas, y aislamiento de casos.
Al detectar a la primera persona sintomática, se le aísla de inmediato. El Día 5 se aíslan los primeros dos casos; pero la población sigue interactuando: el Día 7 ya hay 14 casos sintomáticos aislados y el Día 8 la infección es casi completa en el resto.

ESCENARIO 4. Con mascarillas, aislamiento y cuarentena.
Día 4: se aíslan los primeros casos sintomáticos, y ese mismo día se impone una cuarentena en las habitaciones. Un grupo pequeño de 9 individuos se retrasa para cumplirla, porque deben de finalizar ciertas tareas (minuto 2:42—2:52). Para el Día 12 sólo queda un solo grupo de 7 que no se han infectado (minuto 3:11).

CONCLUSIÓN:
Por supuesto este es un modelo muy simplificado que no toma en cuenta muchos factores del mundo real, pero parece haber una lección importante: mientras no se restrinjan las interacciones en la población, tan sólo se retrasa la infección masiva; una buena opción es la cuarentena para minimizar las oportunidades de dispersión del virus, y así comprar tiempo para que se desarrollen las herramientas médicas para combatirlo. De esta forma las infecciones se identifican en grupos pequeños y pueden aislarse y tratarse más rápidamente sin colapsar el sistema completo. 

  

Coronavirus: el caso de Corea del Sur

Corea tiene ahora mismo más de 3500 casos hospitalizados; 3000 de ellos en los últimos 8 días. Esto es casi el doble de la cifra que China presentaba el 24 de enero al inicio de la alarma; y empieza a ejercer una presión importante sobre su sistema sanitario. Veamos rápidamente qué ha pasado aquí.
Timeline:
24 Ene. La alarma entra en vigor y se cierra la ciudad de Wuhan.
31 Ene. Corea, entre otros países, anuncia evacuación de sus connacionales.
01 Feb. Corea reporta 11 pacientes.
08 Feb. Confirmados 24.
12 Feb. Confirmados 28.
…
20 Feb. Confirmados 156.
22 Feb. Confirmados más de 400 en tres días.
23 Feb. Gobierno autoriza medidas semejantes a China.
Lo que siguió fue esto:

¡Pero si todo iba bien y controlado! ¿Qué pasó entre el 12 y el 20 de febrero?
Un evento masivo. Y luego otro.
Para ser correctos, lo que pasó no fue exactamente en esa semana, sino antes: del 31 de enero al 2 de febrero en la pequeña ciudad de Gwacheon (cerca de Seúl) se realizó un evento religioso con más de 1000 asistentes, de los cuales 400 fueron identificados con rapidez y a 600 más se les tuvo que rastrear, por el hermetismo de la congregación que organizó el evento.
Entre los asistentes se identificó a una “supercontagiadora” que infectó a docenas de personas. Los casos empezaron a registrarse de manera explosiva para el 20 de febrero, en el hospital de Daegu, el más cercano.
El 23, después de que esto ya se sabía, el alcalde de Seúl intentó cancelar OTRO evento masivo en una plaza pública; el líder del evento, de una denominación cristiana, dijo que “el virus no se dispersa en áreas abiertas, ¡aleluya!” y la gente no pudo ser dispersada.
Corea ha estado haciendo esfuerzos parecidos a los de China, con una intensa campaña de información, repartiendo mascarillas con descuentos, y haciendo miles de pruebas gratuitas. Aún así, una vez llegado a los cientos de casos (400), el crecimiento exponencial típico hace crecer el número de forma alarmante.
Irán ha sufrido un caso similar: de tener menos de 100, a más de 1000 y contando en sólo 5 días, después de un festival en la ciudad de Qom, que es un importante destino de peregrinos. Prácticamente todos los decesos reportados son en esta ciudad.
En la gráfica, el punto rojo indica el evento masivo; podemos ver que la explosión de casos sucede hasta tres semanas después, lo que va de acuerdo con lo que se sabe del periodo de incubación asintomático inusualmente largo del coronavirus.
Por esto es tan fundamental mantener los números por debajo de 200 y para esto una de las cosas más importantes es CANCELAR EVENTOS MASIVOS, además de restringir la movilidad en los lugares tempranamente afectados.

Si el ejemplo de Corea no convence, nada lo hará.