China no tenía aguacate; cuando llegué aquí en el 2000 era una cosa totalmente exótica y carísima. Y luego pasaron muchas cosas muy interesantes:
Los chinos en general sabía poco ço nada de México a principios de los 2000s. Cuando yo decía que era mexicano, las referencias eran:
- la telenovela Yesenia, que se hizo muy famosa aquí a finales de los 70s, tras un esfuerzo diplomático de el presidente Echeverría
- sombrerotes y fiesta
- fútbol.
Algunos te decían, “¡ah, el presidente más alto del mundo!”.
Pero pronto China se empezó a interesar y a saber más de México, por varios motivos:
En 2001, Fox inaguró una exhibición hermosa de la cultura maya en Beijing, que luego pasó a otras ciudades; y en China se enteraron de que a cambio de eso, se envió una exhibición igualmente importante de Guerreros de Terracota a México. Esto fue noticia nacional.
Luego, todo mundo vio el Mundial de Corea-Japón en 2002, porque fue la única vez que participó China, y en los juegos era común ver a la siempre colorida y nunca discreta afición mexicana. Apartir de ahí, la marca “México” empezó a crecer con todo tipo de esfuerzos diplomáticos, comerciales y culturales. KFC por ejemplo introdujo el “burrito de pollo mexicano” que de mexicano no tenía mucho pero como digo, “México” sonó cada vez más.
Así que los chinos empezaron a googlearnos y a enterarse de muchas cosas. Entre otras, de la maravilla que es el aguacate, que se convirtió en una mini-moda de salud pero que era muy difícil de conseguir.
Por el lado de México, en ese momento el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, estaba haciendo negociaciones con la empresa hongkonesa Hutchison, para el desarrollo de una terminal en su puerto. Y como la Sedeco de ese estado era excepcionalmente activa, decidieron acercarse a China de más formas. Entre ellas, empujaron por que se diera el acuerdo fitosanitario para poder exportar aguacate fresco a China, que se logró en 2005.
Y ahí empezó todo.
El aguacate empezó a llegar. Todavía muy caro pero cada vez más presente. La competencia era poca. Básicamente era Calavo (de California) y poco más, y la comunidad de fans de la salud sabían de la supremacía del mexicano.
Otra cosa que hizo la Sedeco de Michoacán fue impulsar un programa para enviar a jóvenes profesionistas mexicanos para estudiar en China. En este programa (2005-2011), que tuve el honor de dirigir, había un montón de actividades y una que era recurrente era participar cada año en SIAL, la expo de alimentos más grande de China. Aquí, por supuesto que una de las cosas imprescindibles era promover el aguacate.
Otro factor muy curioso que disparó su popularidad fue la famosa “Avocado Lady”: una china emprendedora de Shanghai que en 2005 abrió una tienda de malteadas de aguacate deliciosas, y que ella sola tuvo más impacto en el mercado local que toda la promoción mexicana puesta junta.
El aguacate despegó, indiscutiblemente. Los restaurantes japoneses e internacionales de alta gama lo incluyeron; apareció en mercados chinos y no sólo en cadenas extranjeras; y lo más importante: grandes cadenas chinas de alimentos empezaron a hacer bebidas, yogures y otros productos lácteos. Además que tiene dos nombres en chino que son extraordinariamente atractivos: "Fruta Mantequilla" y el muy gráfico "Pera Cocodrilo".
Luego pasó lo malo.
Para 2010 la demanda creció muchísimo y entraron otros productores: Perú, Chile, Australia, Kenia y más. El aguacate mexicano es estacional y estos países empezaron a cubrir los gaps; con aguacates no de la super calidad de los mexicanos pero con precios muy competitivos.
Los productores mexicanos se empezaron a desanimar por la competencia de precio, además de afrontar otros problemas locales. Las exportaciones pasaron de 20 millones de dólares en 2017, a menos de un millón en 2025.
Por años, de hecho desde 2006, les rogué a los productores mexicanos (APEAM) que consideraran la “big picture”: que no se enfocaran sólo en el producto fresco sino que desarrollaran productos de alto valor agregaado, para un mercado gigante y en plena explosión. En China empezaron a buscar al aguacate en aceite comestible, en pasta para la industria alimentaria, en concentrado para las industrias farmacéutica, cosmética y de forraje, y un largo etcétera.
Los productores mexicanos no me hiceron caso.
Estados Unidos, Italia, España, Australia y otros países sí vieron esa oportunidad. Y ahora mismo son los dueños del mercado de productos derivados del aguacate.
El mercado está aún lejos de estar saturado: el tamaño es apenas de 800 millones de dólares, y hay empresas chinas y productores de aguacate en las regiones sureñas de Yunnan y Cantón, que buscan asociarse con mexicanos para atacar y desarrollar juntos este mercado.
Se necesita visión e inversión. ¿Habrá quiénes quieran explorar?

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