domingo, 7 de junio de 2015

La canción más pegajosa del mundo



Esa canción es increíblemente pegajosa. 

Desde que le regalaron una vez un conejo musical a mi niña la he escuchado cientos de veces y a diferencia de todas las demás que trae en el repertorio, esta no me harta. El conejo tenía tan sólo una fracción de la canción así que tuve que buscarla por cielo, mar y tierra para dar con ella. Finalmente, un alma caritativa me envió ese video, de la mega popstar virtual japonesa Hatsune Miku, que por alguna razón impenetrable incluye una rama de cebollín en su coreografía.

La canción original es del compositor folclórico finés Eino Kettunen y se llama Ievan Polkka. Aquí está una maravillosa versión a capella del grupo Loituma:





UPDATE: La Segunda Canción más pegajosa del mundo viene también en la lista del conejito y se llama Panama, del cantante pop rumano Matteo:


y se hizo tan exageradamente famosa en China, que en 2018 se hizo tendencia bailar una coreografía y subirla en los websites los equivalentes de YouTube en China. Para buscarla en inglés, basta poner "Matteo Panama Chinese girl dance"; aquí hay un ejemplo:




  

viernes, 5 de junio de 2015

Eternidad, inmortalidad




Esa imagen de arriba la compartió el escritor Cliff Pickover en Twitter (@pickover) con la leyenda “Vida. Mortalidad. Eternidad. Un recordatorio.”

Me pareció, claro, dramáticamente bella. Pero con más énfasis en lo dramático.

Ya antes he tocado el tema. Sí, somos efímeros. Somos mortales. Pero somos humanos. No veamos el universo sólo como lo ve un cometa, que es ciertamente una visión para darnos a pensar en algo, pero al final no es humana. No tiene nuestros ojos, ni su corazón palpita, ni derrama lágrimas, ni abraza a veces como si quisiera nunca dejar ir.

Así que aquí va mi versión de esta ilustración. Le agrego un visión de lo que es ser humano al final y tan sólo añado una sílaba al título: “Vida. Inmortalidad. Eternidad. Un recordatorio.”